España: Roban en un rápido asalto El Tesoro de Villena, un importante conjunto de orfebrería de la Edad de Bronce

Alicante/La Haya/El Museo de Villena (MUVI), en Alicante (España), ha sufrido en la madrugada de este jueves un robo durante el que ha sido sustraído de su interior El Tesoro de Villena, un conjunto de orfebrería fechado hacia el año 1.000 a.C. y que está considerado una pieza singular de la Edad de Bronce.
Según han informado fuentes municipales, el robo se ha registrado sobre las 5:20 horas de esta jornada, tras haber accedido los ladrones al museo por un lateral. El Tesoro de Villena está compuesto, en su mayoría, por piezas de oro: once cuencos, 28 brazaletes que constituyen el conjunto más numeroso, tres botellas y varias piezas diversas.
También lo forman tres botellas de plata y dos piezas mixtas –un botón de ámbar y oro y un remate de hierro y oro– y, por último, un brazalete de hierro. Fue descubierto en diciembre de 1963 por el arqueólogo José María Soler y sus colaboradores, en el interior de una vasija, oculta en el lecho de una rambla situada en el término de Villena.
La alarma del MUVI saltó a las 5:20 horas de este jueves, han detallado las mismas fuentes, que han precisado que pocos minutos después, sobre las 5:24 horas, el robo ya se había producido y no había nadie en este recinto cultural.
Sobre las 5:16 horas saltó la alarma del polideportivo de la localidad, un hecho que se sospecha que podría haber sido provocado para desviar la atención
Asimismo, han explicado que sobre las 5:16 horas saltó la alarma del polideportivo de la localidad, un hecho que se sospecha que podría haber sido provocado para desviar la atención de las fuerzas de seguridad hacia esta instalación y para ganar tiempo con el fin de acceder al Museo de Villena.
Desde el ayuntamiento de este municipio han remarcado que el Tesoro de Villena es una pieza singular, la más importante de Europa de la Edad de Bronce junto a las de Micenas.
El MUVI se encuentra ubicado en el centro de esta población alicantina, junto a las vías y en el edificio de una antigua electroharinera de principios del siglo XX.
Los ladrones han entrado al interior del Museo de Villena por un lateral. Fuentes municipales han comentado que no ha podido ser por una de las ventanas, dado que están blindadas, y que ha sido a través del muro. Igualmente, han apuntado que antes de abrir ese acceso ha habido un intento frustrado de entrada en otra zona del recinto.
“Los robos en museos son cada vez más agresivos, con un giro hacia métodos violentos y basados en el uso de la fuerza”
En un informe publicado el pasado lunes, la agencia de coordinación policial europea (Europol) alertaba precisamente de una transformación tanto de las tácticas como de los objetivos de los atracos en los museos del continente, tradicionalmente una práctica no violenta de delincuencia organizada. Ahora, advertían, usan mazos y hachas e incluso explosivos y armas de fuego.
Frente al ladrón «tradicional» especializado, que estudia el edificio, actúa discretamente y trata de evitar cualquier enfrentamiento, decía Europol, las investigaciones recientes muestran ladrones que revientan puertas y vitrinas y que pueden utilizar armas de fuego para intimidar a vigilantes y visitantes. “Los robos en museos son cada vez más agresivos, con un giro hacia métodos violentos y basados en el uso de la fuerza”, señalaba la agencia, que consideraba que esta evolución “puede indicar la implicación de nuevas redes criminales”.
Un ejemplo fue un robo, en enero de 2025, en el Museo Drents de Assen, en Países Bajos, donde los ladrones hicieron explotar una puerta de madrugada para llevarse varias piezas arqueológicas el antiguo reino de Dacia, prestadas por Rumanía, entre ellas el casco de oro de Cotofenesti, de unos 2.500 años de antigüedad, y tres brazaletes de oro.
El casco y dos de los tres brazaletes fueron recuperados y devueltos a Rumanía, un desenlace poco habitual para objetos que, cuando están fabricados con metales preciosos, pueden ser destruidos precisamente para borrar su procedencia.
Europol citaba también el asalto de 2024 al Museo Cognacq-Jay de París, donde cuatro encapuchados armados con bates de béisbol y hachas irrumpieron en el edificio y huyeron en motocicletas con siete objetos decorados con oro y diamantes.
El oro y la plata pueden fundirse, y perder con ello los elementos que permiten a la Policía identificar su origen
Otro de los casos analizados es el robo perpetrado en octubre de 2025 en el Louvre: los ladrones rompieron una ventana, amenazaron a guardias y visitantes, destrozaron vitrinas de la Galería de Apolo y sustrajeron joyas valoradas en unos 88 millones de euros.
“Todos los casos relacionados comunicados hasta ahora muestran robos dirigidos y una preparación deliberada, incluido el reconocimiento previo y la planificación”, explica la agencia.
Durante los últimos dos años Europol ha observado un interés recurrente por metales y piedras preciosas: pepitas y monedas de oro, objetos ornamentales y joyas, entre otros.
El oro y la plata pueden fundirse, y perder con ello los elementos que permiten a la Policía identificar su origen, lo que facilita su introducción en circuitos ilegales, mientras que las piedras preciosas pueden separarse de las joyas y venderse individualmente.
Además, para los delincuentes, estos objetos pueden resultar visibles y accesibles en un museo, cuya seguridad se percibe como menos estricta que la de una joyería.
Europol identifica además un objetivo muy diferente: las antigüedades chinas. Entre las piezas buscadas aparecen platos de porcelana de los siglos XII y XIII, recipientes de la dinastía Ming y jarrones de bronce esmaltado de las dinastías Ming y Qing.
Entre las piezas buscadas aparecen platos de porcelana de los siglos XII y XIII, recipientes de la dinastía Ming y jarrones de bronce de las dinastías Ming y Qing
La agencia relaciona esta tendencia con la fuerte demanda existente en el mercado del arte y con las posibilidades de reventa de estas piezas, lo que apunta a que detrás de determinados robos puede existir ya un comprador o un mercado criminal interesado en categorías muy concretas.
El tráfico de bienes culturales ha estado tradicionalmente asociado a grupos estructurados, organizados alrededor de un líder y con delincuentes especializados que recurren al engaño, el conocimiento del mercado y la discreción antes que a la violencia.
Pero Europol observa ahora indicios de un modelo diferente: personas con antecedentes en otros ámbitos criminales que llevan a cabo de manera puntual un robo y que, en algunos casos, habrían sido reclutadas en redes sociales y aplicaciones de mensajería.
La agencia admite que todavía existe “una laguna de inteligencia” que impide determinar con certeza hasta dónde llega este fenómeno, pero plantea dos hipótesis.
Una es que los ejecutores de menor nivel sean reclutados de forma aleatoria bajo el modelo denominado “crimen como servicio”, en el que determinadas tareas de una operación se encargan a terceros.
La otra es que delincuentes procedentes de mercados ilegales diferentes hayan descubierto en los museos una oportunidad que consideran de “bajo riesgo y alto beneficio”.
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