Perfil: Emir Mesa Corona, el general que protege a Raúl Castro

La Habana/Emir Mesa Corona lleva casi tres décadas apareciendo a pocos metros del poder en Cuba, pero hasta ahora su nombre apenas decía algo fuera de los círculos del Ministerio del Interior. No tiene biografía oficial conocida, se desconoce dónde y cuándo nació y ni siquiera está claro en qué momento alcanzó el generalato. Sin embargo, este fin de semana salió parcialmente de las sombras. Con grado de general de brigada, fue presentado como jefe de la Dirección de Seguridad Personal, uno de los órganos más opacos y sensibles del aparato cubano.
La reaparición de Raúl Castro en la ceremonia tuvo además un valor añadido. Durante los días anteriores habían circulado rumores sobre su muerte y sobre un supuesto grave deterioro de salud, después de que Diario de las Américas publicara que el general, de 95 años, habría sufrido un accidente cerebrovascular y se encontraba asistido con equipos de soporte vital. La información, atribuida a fuentes no identificadas, se propagó rápidamente por medios y redes sociales, mientras el Gobierno cubano guardaba silencio. Su presencia en el acto, entre aplausos y rodeado precisamente por los hombres encargados de protegerlo, terminó desmintiendo al menos las versiones sobre su fallecimiento. Como si Seguridad Personal hubiera tenido que salvar al menor de los Castro no solo de atentados y amenazas, sino también, esta vez, de los rumores sobre su propia muerte.
Fue Mesa Corona quien entregó este sábado al general de ejército un reconocimiento por su condición, junto a Fidel, de «jefe fundador» de Seguridad Personal durante el acto por los 65 años de esa estructura. También pronunció las palabras centrales de una ceremonia en la que estuvieron Miguel Díaz-Canel y buena parte de la plana mayor política y militar.
La aparición permite además poner rostro y nombre a un militar cuya carrera se puede rastrear documentalmente al menos hasta 1998
Su discurso dejó entrever la naturaleza de un organismo que va bastante más allá de poner escoltas alrededor de los dirigentes. Mesa Corona habló de coordinación con las Fuerzas Armadas, la Contrainteligencia Militar y otras estructuras del Ministerio del Interior, insistió en la necesidad de anticipar amenazas y planteó abiertamente qué ocurriría ante un intento de «secuestrar o asesinar» a alguno de los principales dirigentes del país.
La aparición permite además poner rostro y nombre a un militar cuya carrera se puede rastrear documentalmente al menos hasta 1998. En febrero de aquel año, el diario Granma lo identificó como capitán y «jefe de Unidad de la Casa Militar», cuando participó en la recepción de las cartas credenciales de la entonces embajadora de Bolivia. La Casa Militar forma parte precisamente del dispositivo asociado a la atención y protección de la máxima dirigencia.
Quince años después había dado un salto considerable. Durante el ejercicio militar Bastión 2013, Raúl Castro visitó el Puesto de Dirección del Órgano de la Seguridad y el Orden Interior. Allí fue el entonces coronel Emir Mesa Corona, presentado como «segundo jefe de Dirección del Ministerio del Interior», quien informó al gobernante sobre el desarrollo de las operaciones.
Ese dato permite suponer que Mesa Corona ingresó en el Ministerio del Interior, como muy tarde, a principios de los años 90
En febrero de 2018 seguía teniendo el grado de coronel. Ese año, el Consejo de Estado le concedió la Medalla Eliseo Reyes de Segunda Clase junto a otros altos oficiales, entre ellos Ramón Romero Curbelo, hoy una de las figuras de mayor peso dentro del aparato cubano de inteligencia. El acuerdo justificaba la condecoración por una trayectoria de entre más de 25 y más de 30 años dentro del Ministerio del Interior y por el cumplimiento de «importantes misiones y tareas» relacionadas con la seguridad del Estado y el orden interior.
Ese dato permite suponer que Mesa Corona ingresó en el Ministerio del Interior, como muy tarde, a principios de los años 90, aunque no existe información pública que precise la fecha.
Para mayo de 2023 ya era general y su posición resulta mucho menos ambigua. Una publicación oficial del Ministerio de Seguridad Pública de Vietnam lo incluyó en una delegación cubana encabezada por el ministro del Interior, Lázaro Alberto Álvarez Casas, y lo identificó como jefe o comandante del organismo encargado de la protección de altos dirigentes.
La delegación incluía también al responsable de logística del Interior, a la jefa de Relaciones Internacionales y al director del Cimeq, el hospital reservado tradicionalmente para la élite gobernante. El viaje permite establecer que Mesa Corona ocupaba una responsabilidad equivalente a la jefatura de Seguridad Personal al menos desde 2023, aunque no es pública la resolución mediante la cual fue nombrado.
Es posible que el nieto de Raúl encabezara durante un período la estructura, que posteriormente fuera sustituido por Mesa Corona o que su verdadera responsabilidad haya sido siempre la escolta directa de su abuelo y no la jefatura de todo el aparato
Un año después reapareció en una reunión de seguridad celebrada en Managua con Nikolái Pátrushev, entonces secretario del Consejo de Seguridad ruso y uno de los hombres más poderosos del aparato de seguridad de Moscú. Junto al ministro Álvarez Casas viajaron los generales de brigada Mesa Corona y Ramón Romero Curbelo. El encuentro reunió además a altos funcionarios de Nicaragua, Venezuela y Bolivia.
Su cargo actual introduce, sin embargo, una incógnita. Varios medios dieron por hecho que quien había asumido la Dirección General de Seguridad Personal en 2016 era Raúl Guillermo Rodríguez Castro, El Cangrejo, nieto y guardaespaldas de Raúl Castro. La información inicial provenía de Juan Juan Almeida y señalaba que Rodríguez Castro había sustituido al general Humberto Francis Pardo.
Francis Pardo sí está ampliamente documentado como antiguo jefe del organismo. Granma lo identificaba todavía como jefe de Seguridad Personal en 2013 y, cuando murió en 2021, el propio Díaz-Canel recordó que había dirigido aquella «tropa de leales» durante 30 de sus 56 años en el Ministerio del Interior.
El papel exacto de El Cangrejo resulta ahora menos claro. Este mismo año ha vuelto a ser descrito como responsable de la seguridad personal de su abuelo y ha adquirido una visibilidad política inédita, pero no se conoce que ocupe formalmente cargo alguno en el Gobierno, el Partido o las Fuerzas Armadas. La identificación oficial de Mesa Corona como jefe de la Dirección de Seguridad Personal obliga, por tanto, a matizar la versión que durante una década atribuyó ese puesto a Rodríguez Castro. Es posible que el nieto de Raúl encabezara durante un período la estructura, que posteriormente fuera sustituido por Mesa Corona o que su verdadera responsabilidad haya sido siempre la escolta directa de su abuelo y no la jefatura orgánica de todo el aparato.
En una estructura concebida para mantener a salvo a quienes rigen los destinos de Cuba, la discreción constituye parte del oficio
Mesa Corona tampoco parece limitarse a proteger físicamente a Díaz-Canel y los Castro. En su discurso de este sábado rindió especial homenaje a los 32 militares cubanos muertos en Venezuela y pidió que su ejemplo guiara el trabajo diario de Seguridad Personal. La presencia de familiares de los fallecidos en el acto refuerza las certezas sobre el vínculo entre esa Dirección y el dispositivo cubano desplegado alrededor de la cúpula venezolana.
Es mucho lo que sigue sin saberse. No hay fecha de nacimiento conocida, currículo académico, datos familiares ni una relación pública de sus destinos. Tampoco se sabe cuándo exactamente fue ascendido a general de brigada ni cuándo recibió la jefatura que hoy ejerce.
La escasez de información no es accidental. En una estructura concebida para mantener a salvo a quienes rigen los destinos de Cuba, la discreción constituye parte del oficio. Mesa Corona ha pasado casi 30 años ascendiendo dentro de ese mundo sin convertirse en una figura pública. Ahora, cuando el régimen vuelve a hablar abiertamente de atentados, secuestros y enemigos externos, el hombre encargado de cuidar las espaldas de la cúpula ha salido, al menos por unos minutos, a colocarse bajo los reflectores.
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