Pensiones: Los privados empiezan a sustituir al Estado para pagar pensiones

Sancti Spíritus/El experimento del Gobierno cubano para que los negocios privados entreguen en efectivo las pensiones que los bancos no pueden pagar ha comenzado a extenderse por Sancti Spíritus, aunque por ahora su alcance es mínimo. Ocho trabajadores por cuenta propia y dos mipymes participan en el programa y entre todos atienden a menos de cien jubilados, frente a los alrededor de 27.000 censados por el Banco Popular de Ahorro (BPA) en la provincia.
Pero acceder a la alternativa no resulta tan sencillo como sugiere la prensa oficial. Un residente de las afueras de Sancti Spíritus, cuya identidad 14ymedio reserva por una cuestión de privacidad, cuenta que intentó incorporar a un familiar mayor y que los interesados debían inscribirse previamente y cumplir determinados requisitos.
Además de ser jubilados, explica, se priorizaba a personas de más de 65 años que tuvieran dificultades para acudir al banco y que no contaran con alguien que pudiera hacer la gestión por ellas. Después de anotarlas, “ellos hacían una evaluación de los que clasificaban o no”.
Muchos negocios privados se quejan precisamente de tener abundante saldo en sus cuentas bancarias, pero poco efectivo disponible para operar
“Es un número muy pequeño aún”, reconoció también este sábado a Escambray Yeney María Ceballos Hernández, jefa del Departamento de Banca Personal de la Dirección Provincial del BPA. El diario oficial presenta la iniciativa bajo el enternecedor título Manos extendidas a la solidaridad y asegura que la fórmula pretende reducir las largas colas ante las sucursales bancarias y facilitar a los ancianos el acceso a su dinero.
En la práctica, el mecanismo convierte a comercios, mipymes y otros actores económicos en una suerte de ventanilla bancaria. El negocio entrega al pensionado los billetes procedentes de sus propios ingresos y posteriormente el comercio recibe el importe en su cuenta.
El mecanismo tiene además una paradoja adicional. Muchos negocios privados se quejan precisamente de tener abundante saldo en sus cuentas bancarias, pero poco efectivo disponible para operar. Los billetes les resultan especialmente necesarios para comprar divisas, una operación que buena parte de las mipymes y cuentapropistas sigue realizando en el mercado informal para poder importar mercancías, adquirir insumos o pagar a proveedores. En ese contexto, entregar efectivo a los jubilados supone desprenderse de uno de los recursos más codiciados por el propio sector privado, aunque a cambio el banco les reponga el importe mediante transferencia.
“El dinero lo pagamos en efectivo de nuestros ingresos y Bandec nos lo repone en transferencia”
También se ha incorporado al sistema la estatal Empresa de Seguridad y Protección (Esprot), que desde agosto paga las pensiones de otras decenas de beneficiarios seleccionados por su cercanía a la entidad y según criterios de las autoridades del consejo popular y los delegados de circunscripción. “El dinero lo pagamos en efectivo de nuestros ingresos y Bandec nos lo repone en transferencia”, explicó a Escambray un directivo de la empresa.
La prueba tampoco ha conseguido eliminar siempre el mismo problema que pretende resolver. Según el testimonio recogido por este diario, hubo días en que algunos beneficiarios tuvieron que acudir finalmente al banco porque en el punto alternativo no había suficiente efectivo para entregarles.
La medida forma parte de las 176 transformaciones económicas y sociales anunciadas en junio por el Gobierno. Entre ellas se estableció que actores económicos estatales y privados participaran, como parte de su denominada “responsabilidad social”, en el pago de pensiones mediante convenios con los bancos. Manuel Marrero aseguró entonces que la participación no sería obligatoria, aunque pidió “concientizar” a todos los actores económicos para que se sumaran.
“Cuando escuchó eso, vio los cielos abiertos”
La legislación cubana ya había preparado el terreno. El Decreto-Ley 100 sobre el Sistema de Pagos, publicado en enero, reconoce la figura del “corresponsal no bancario”, una persona natural o jurídica autorizada para prestar servicios básicos en nombre de un banco, entre ellos la entrega de efectivo mediante tarjetas de débito.
Para atraer establecimientos, el Banco Central ofrece una bonificación del 0,25% del importe entregado, más un peso por cada operación conciliada, prioridad para extraer efectivo y trato preferencial en el acceso al mercado cambiario. Hasta esta semana había 544 establecimientos registrados en todo el país.
El familiar de la fuente creyó que por fin podría cobrar cerca de su vivienda, sin desplazarse hasta el banco ni soportar largas colas. “Cuando escuchó eso, vio los cielos abiertos”, cuenta. Pero el cupo ya estaba cerrado, y quedó fuera.
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