Energía: Los linieros pagan un alto costo por un sistema eléctrico en crisis

La Habana/La crisis eléctrica cubana también se cobra un precio entre quienes intentan mantener en pie una red cada vez más deteriorada. Un liniero murió y otro resultó gravemente herido en Cienfuegos después de que se partiera el poste en el que trabajaban. Según una fuente de Palmira consultada por 14ymedio, el fallecido era padre de dos niños pequeños. Mientras en Santiago de Cuba continúa desaparecido desde el jueves un trabajador de la Unión Eléctrica de Cuba (UNE) que realizaba, durante su jornada laboral, la inspección de una línea.
El accidente de Cienfuegos ocurrió en la zona de Juraguá, donde murió Mario Vives El Chino, residente en Palmira, y otro trabajador, Ridier Molina, está ingresado en cuidados intensivos. El primer secretario del Partido Comunista en la provincia, Armando Carranza Valladares, informó en un comentario publicado en redes sociales que el herido había salido de la Unidad Quirúrgica de Emergencias y permanecía bajo observación en la UCI Polivalente. También señaló que en Palmira se preparaban las honras fúnebres del fallecido.
Las circunstancias exactas del accidente no han sido aclaradas oficialmente, aunque las primeras informaciones que circularon en redes sociales apuntan a la caída del poste en el que trabajaban. El episodio se suma a una sucesión de incidentes que han vuelto a poner el foco sobre las condiciones en que trabajan las brigadas eléctricas.
Apenas unos días antes, murió Edisvey Rolando Pérez Rodríguez, liniero de 32 años de Sancti Spíritus que integraba una brigada desplazada a La Habana
Alexander Pantoja Bertot, especialista en proyectos de la Empresa Eléctrica de Santiago de Cuba, continúa desaparecido desde el jueves, cuando salió a inspeccionar la línea que suministra electricidad al embalse de Gota Blanca, en una zona rural entre Palma Soriano y Contramaestre. La búsqueda se concentra en un área que comprende las comunidades de La Aduana, Juan Barón, Arroyo Blanco de Aguacate, Haití Chiquito y Las Cruces. La empresa estatal confirmó la participación de la Policía, mientras su hermana, Yaima Bertot, ha pedido ayuda en redes sociales para localizarlo.
Apenas unos días antes, murió Edisvey Rolando Pérez Rodríguez, liniero de 32 años de Sancti Spíritus que integraba una brigada desplazada a La Habana para realizar labores de mantenimiento. La Unión Eléctrica confirmó que se trató de un accidente laboral, aunque inicialmente no detalló las causas.
Posteriormente trascendió un informe atribuido a la Empresa Eléctrica espirituana según el cual una conexión irregular realizada en una vivienda habría provocado un retorno de corriente mientras la brigada sustituía un transformador averiado. La descarga alcanzó mortalmente a Pérez Rodríguez.
En 2025 murieron 38 trabajadores en accidentes laborales en Cuba y cinco de ellos pertenecían al sector eléctrico
El peligro, sin embargo, no comenzó este año. En septiembre de 2025 murió Cleivi Pujada Castro después de entrar en contacto con una línea de alta tensión mientras reparaba un circuito en Bauta. Días antes, Osmani Hernández Madroza, de 35 años, sufrió quemaduras tan graves en San Miguel del Padrón que tuvieron que amputarle ambos brazos. En marzo de 2024, otro liniero falleció tras caer de un poste en Boyeros.
Las estadísticas oficiales reflejan la dimensión del problema. En 2025 murieron 38 trabajadores en accidentes laborales en Cuba y cinco de ellos pertenecían al sector eléctrico. Un año antes habían fallecido siete. Al deterioro de las instalaciones se suma la falta de personal. Entre 2021 y 2023, la Unión Eléctrica perdió unos 15.000 trabajadores y mantiene una plantilla de alrededor de 40.000, en un momento en que el propio Ministerio de Energía y Minas reconoce dificultades para cubrir puestos especializados.
Trabajadores del sector han denunciado además escasez de guantes dieléctricos, botas, cascos y arneses. En algunos equipos, según testimonios recogidos por 14ymedio, un mismo arnés debe compartirse entre varios miembros de la brigada.
Han aumentado también las denuncias contra empleados de la propia empresa por supuestas irregularidades en la distribución
A esa precariedad se añade ahora la tensión social provocada por apagones que, en numerosos lugares, duran buena parte del día. Los linieros, que no deciden los horarios de cortes ni la cantidad de electricidad disponible, terminan con frecuencia convertidos en la cara visible de la crisis ante vecinos agotados.
También existe el fenómeno contrario. A medida que la electricidad se convierte en un bien cada vez más escaso, han aumentado las denuncias contra empleados de la propia empresa por supuestas irregularidades en la distribución. En julio, la UNE reconoció que investigaba a dos linieros después de que vecinos de Calabazar los acusaran de favorecer determinados circuitos. Este diario documentó además testimonios sobre pagos para acelerar reparaciones o conseguir conexiones más ventajosas.
El resultado es una combinación particularmente peligrosa. Menos trabajadores deben enfrentarse a una infraestructura envejecida, averías constantes, conexiones clandestinas y usuarios cada vez más irritados, mientras brigadas de unas provincias son enviadas a otras cada vez que una nueva emergencia desborda las capacidades locales.
En medio de los anuncios oficiales sobre recuperación de megavatios y nuevas inversiones, son esos trabajadores los que terminan subiéndose al poste, abriendo el transformador o recorriendo kilómetros de líneas para reparar un sistema que falla cada vez por más frentes. Para ellos, la crisis del sistema eléctrico nacional se mide también en muertos, heridos y jornadas que pueden no terminar con el regreso a casa.
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