Etecsa: La Isla de la Juventud recupera parcialmente las comunicaciones

La Habana/La Isla de la Juventud comenzó a recuperar este domingo parte de sus comunicaciones después de cinco días prácticamente aislada del resto del mundo por una avería en las dos principales vías que conectan el municipio especial con la red nacional. El restablecimiento, sin embargo, es todavía parcial y los trabajos continúan, según confirmaron a 14ymedio en Atención al Cliente de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa).
«Informamos que, desde la mañana de hoy, se registra una recuperación gradual del tráfico de voz y datos en la Isla de la Juventud, indicadores que reflejan que la red ya permite establecer comunicación», señaló este domingo el monopolio estatal en la cuenta de Facebook de su filial pinera. «Continúan las labores para consolidar el restablecimiento de los servicios», añadió la compañía.
Por su parte, una operadora confirmó a este diario que la reparación todavía no ha concluido. «Los trabajos siguen y dependerán de cómo se comporte el clima en las próximas horas», explicó, sin precisar cuándo podrá darse por solucionada completamente la avería.
El parte meteorológico oficial apunta a que en la tarde de esta jornada de domingo ocurrirá un incremento de nublados en la zona occidental del archipiélago cubano y aumentará la posibilidad de que ocurran tormentas eléctricas. No obstante, se pronostica poco oleaje en la costa sur, justo en la zona donde se ubica el tendido dañado.
El restablecimiento, sin embargo, es todavía parcial y los trabajos continúan, según confirmó Etecsa a ’14ymedio’
La recuperación gradual de las comunicaciones pone fin, al menos parcialmente, a cinco días en los que la doble insularidad de los pineros adquirió una dimensión también digital. La avería dejó fuera de servicio la telefonía móvil y el acceso a internet, mientras que buena parte de las líneas fijas solo permitían realizar llamadas locales. Para quienes tenían familiares en La Habana, otras provincias o el extranjero, la incomunicación fue prácticamente total.
El pasado martes Etecsa detalló que los daños estaban en «las dos vías principales de conexión» que enlazan el municipio especial con el resto de la red cubana. La empresa se refirió a ellas como «enlaces marítimos» y aseguró que especialistas suyos trabajaban junto a empleados de Geocuba en la reparación, bajo «condiciones complejas». Durante estos días, sin embargo, no ha detallado las causas de la rotura.
La empresa habilitó conexiones alternativas para mantener comunicadas a las autoridades locales, pero no ofreció una solución similar para los residentes. El jueves, cuando este diario llamó a Etecsa para preguntar por una posible fecha de restablecimiento, la respuesta fue muy distinta a la de este domingo: «No tenemos fecha todavía, manténgase comunicado por los canales oficiales».
La situación provocó numerosas quejas, especialmente de pineros que viven fuera del municipio y perdieron de un momento a otro el contacto con sus familiares
La situación provocó numerosas quejas, especialmente de pineros que viven fuera del municipio y perdieron de un momento a otro el contacto con sus familiares. También reavivó las críticas sobre la falta de alternativas ante una avería de este tipo y la vulnerabilidad de una infraestructura esencial para un territorio separado por mar de la Isla principal.
El episodio resulta especialmente significativo porque en 2008 Etecsa conectó la Isla de la Juventud con la red nacional mediante un cable submarino de fibra óptica. La infraestructura comenzó a funcionar poco antes del paso del huracán Gustav, que el 30 de agosto de aquel año golpeó el territorio con categoría 4 y vientos superiores a 200 kilómetros por hora. Pese a la destrucción de postes, torres, viviendas y redes eléctricas, la conexión con el resto del país se mantuvo. La prensa oficial llegó entonces a celebrar que «la comunicación nunca falló».
Dieciocho años después, sin un huracán de semejante magnitud sobre el Golfo de Batabanó, los pineros han pasado cinco jornadas sin una de las herramientas más elementales de la vida cotidiana: poder llamar, enviar un mensaje o conectarse a internet.
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