Solar: El Estado consigue sus paneles con Pekín, los particulares en EE UU

Madrid/EE UU y China libran otra pequeña batalla en Cuba: la fotovoltaica. Aunque el gigante asiático es un exportador incomparable tanto a nivel mundial como en concreto a la Isla, una combinación entre proximidad, liberalización de medidas y necesidad imperiosa de los cubanos han convertido al vecino del norte en un proveedor en ascenso.
Según datos del Consejo Económico y Comercial EE UU-Cuba (US-Cuba Trade), recopilados por el portal económico Bloomberg, en lo que va de año el país exportó a la Isla células y módulos solares por valor de 6,3 millones de dólares, un 1.070% más frente a los 500.000 dólares del año precedente. Además, supone más de 185 veces el total del año 2024.
“Resulta un tanto irónico que Cuba pueda convertirse en un importante mercado de exportación de energías renovables para las empresas estadounidenses”, dijo a Bloomberg John Kavulich, presidente de Cuba Trade. “Sobre todo teniendo en cuenta la postura poco favorable de la Casa Blanca respecto de las energías renovables”.
“Resulta un tanto irónico que Cuba pueda convertirse en un importante mercado de exportación de energías renovables para las empresas estadounidenses”
El medio cuenta específicamente el caso de La Campana, un local de eventos ubicado en el municipio de La Lisa que ha invertido 10.000 dólares en independizarse no solo del sistema eléctrico nacional, sino también del ruidoso generador que emplearon durante 15 años y para el que cada vez era más complicado –y costoso– encontrar combustible.
Un familiar del propietario residente fue quien le envió, a través de la agencia de envíos CubaMax, las baterías de litio de 5 kilovatios por hora que necesitaba, compradas previamente en Amazon. Como Bloomberg cuenta, mientras la Isla sufría su séptimo apagón nacional de este año, el pasado septiembre, los invitados seguían de fiesta bajo las luces de La Campana y ni siquiera supieron lo que había pasado hasta salir de allí.
China es, con diferencia, el principal proveedor de Cuba en energía solar. Solo en 2025, Pekín envió a la Isla equipos fotovoltaicos por 117 millones de dólares frente a tan solo 5 millones en 2023. A principios de 2024, el régimen cubano anunció la construcción hasta 2028 de 92 parques solares a través de contratos con dos empresas chinas. De ese total, ya se han superado los 50.
A esto cabe añadir los 10.000 kits entregados directamente por el Gobierno comunista en dos tandas de 5.000, que se han instalado en centros médicos, zonas aisladas y locales de atención a población vulnerable. Además, en 2025 las autoridades cubanas hablaron de un donativo con el que se podían construir otros 22 parques fotovoltáicos de 120 MW, de los que ya hay siete con la dotación inicial para empezar a erigirse.
De esta manera, China, que es el mayor exportador de esta tecnología a nivel mundial –es responsable de casi el 80%, frente al 1% de EE UU– se ha convertido en el principal contribuyente al cambio de matriz energética en la Isla, vendiéndole al Estado, que también los comercializa de manera minorista a través de Copextel a particulares o a negocios privados.
Bloomberg señala que, frente al crecimiento de la venta desde EE UU, las importaciones desde China se han desacelerado. Para ello se basa en las exportaciones que se cerraron a finales de julio, cuando el valor de ventas había sido de 19,5 millones de dólares, poco frente a los citados 117 millones de dólares de 2025. Aunque falta medio año por sumar, el descenso es notable, de un 83% –la agencia compara, eso sí, todo un año con siete meses–, según la nota.
EE UU representa una cifra muy menor si se tiene en cuenta que China ha exportado equipos solares por el triple de valor, pero otro factor a tener en cuenta es el destinatario. Mientras Pekín es proveedor a nivel estatal, desde los puertos estadounidenses llegan kits para particulares y negocios privados.
Mientras Pekín es proveedor a nivel estatal, desde los puertos estadounidenses llegan kits para particulares y negocios privados
En 2021, el Gobierno de la Isla autorizó la importación libre de aranceles para los cubanos, una medida que fue ampliada a mediados de 2025 para las empresas, exentas desde entonces de pagar no solo las tasas aduaneras, sino también de las tarifas aeroportuarias, todo ello en un intento de expandir las renovables en un contexto de extrema crisis energética. Este 2026, la situación se ha agravado con el fin de las entregas de petróleo venezolano y el bloqueo estadounidense a los envíos de crudo a Cuba desde cualquier país.
En agosto, las autoridades publicaron también una resolución que autorizaba al sector privado a generar y comercializar la energía eléctrica obtenida de esta manera, al permitirle vender el excedente al Estado.
Ninguna solución ha sido suficiente para paliar la grave crisis energética nacional, entre otras cosas porque la debilidad de las centrales termoeléctricas impide compensar con robustez las oscilaciones propias de las renovables. Además, la falta de baterías que permitan almacenar la electricidad generada durante las horas de luz deja sin efecto los parques solares en plena noche, durante el horario pico.
“La energía solar es una buena inversión siempre que se haga con inteligencia, algo que —lamentablemente— no están haciendo en este momento”, señaló Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, para Bloomberg.
“La razón por la que Cuba no se ha detenido, colapsado ni paralizado es porque la economía se ha reducido casi en la misma medida que el volumen de combustible que importaba”, remacha Kavulich.
Fuente:
Leer la noticia original