ONU: La Habana protesta por evento en la ONU sobre la represión

La Habana/El régimen cubano, que durante más de tres décadas ha convertido la Asamblea General de Naciones Unidas en el escenario de su principal “victoria diplomática anual”, ha protestado ahora porque Estados Unidos pretende utilizar ese mismo espacio para denunciar la represión política en la Isla. La reacción llega en vísperas de una nueva votación contra el embargo estadounidense, después de que Cuba obtuviera en 2025 su peor resultado en décadas, pese a conservar una amplia mayoría favorable.
El representante permanente de Cuba ante la ONU, Ernesto Soberón, denunció este viernes la celebración, el próximo lunes 19 de octubre, de un encuentro convocado por la Misión Permanente de Estados Unidos bajo el título Cuba Libre: La opresión que La Habana oculta. Según el diplomático, se trata de una maniobra destinada a atacar al Gobierno cubano y promover una narrativa hostil contra el país.
«Las Naciones Unidas no son una plataforma para la persecución política, la injerencia en los asuntos internos de los Estados ni las campañas destinadas a socavar su soberanía», afirmó Soberón, quien acusó a Washington de violar las normas que regulan el uso de las instalaciones del organismo internacional.
En 2022, Pekín respondió con una protesta diplomática –casi idéntica a la que ahora presenta Cuba–, donde calificó una reunión similar de «farsa política»
Sin embargo, la instrucción administrativa ST/AI/2019/4, invocada por el propio embajador, establece en su apartado 4.4.c que las misiones permanentes de los Estados miembros sí pueden solicitar espacios para organizar reuniones, conferencias y otros acontecimientos, incluso cuando participen entidades externas patrocinadas por ellas.
La normativa exige que las actividades sean compatibles con los principios de Naciones Unidas y permite a las autoridades administrativas rechazar solicitudes o cancelar encuentros. No obstante, el Gobierno cubano no ha presentado públicamente ninguna evidencia concreta que establezca que el acto convocado por Washington incumpla estas condiciones.
Tampoco se trata de una iniciativa sin precedentes. En diciembre de 2017, Australia, Canadá, Francia, Japón, Corea del Sur, Reino Unido y Estados Unidos organizaron en la sede de Nueva York una conferencia sobre las torturas, las detenciones arbitrarias y los abusos sexuales sufridos por mujeres norcoreanas repatriadas por la fuerza. Entre los participantes figuraban una desertora del país asiático y expertos internacionales.
En octubre de 2022, Estados Unidos, Reino Unido y otros gobiernos occidentales promovieron otro encuentro sobre la persecución de los uigures en China. Pekín respondió con una protesta diplomática –casi idéntica a la que ahora presenta Cuba–, donde calificó la reunión de farsa política y acusó a Washington de instrumentalizar los derechos humanos para perjudicar a su adversario.
Los siete votos contrarios representaron un récord desde que comenzaron estas votaciones en 1992
También Venezuela fue objeto de una iniciativa semejante. En marzo de 2019, Estados Unidos y otros diez gobiernos patrocinaron un acto en la sede de Naciones Unidas en Ginebra, con testimonios sobre las detenciones arbitrarias, las torturas y la persecución de opositores bajo el régimen de Nicolás Maduro.
La protesta de La Habana coincide, además, con un momento especialmente delicado para su tradicional campaña diplomática contra el embargo. En octubre de 2025, la resolución titulada Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba obtuvo 165 votos favorables, siete contrarios y doce abstenciones.
Aunque la mayoría volvió a respaldar el levantamiento de las sanciones, Cuba perdió 22 votos favorables respecto al año anterior. Los siete votos contrarios representaron un récord desde que comenzaron estas votaciones en 1992. A Estados Unidos e Israel se sumaron Argentina, Paraguay, Hungría, Macedonia del Norte y Ucrania. Kiev, en particular, justificó su rechazo por la actitud de las autoridades cubanas ante el reclutamiento de ciudadanos de la Isla para combatir del lado ruso en Ucrania.
Soberón acusa ahora al secretario de Estado, Marco Rubio, de presionar directamente a jefes de Estado y de Gobierno para modificar sus votos en la próxima sesión, prevista para los días 27 y 28 de octubre. Aunque Washington ha desarrollado gestiones diplomáticas para restar apoyos a la resolución, el representante cubano no detalló qué amenazas concretas sustentan sus acusaciones de chantaje.
Las resoluciones para el levantamiento del embargo estadounidense, de carácter no vinculante, tienen un alcance fundamentalmente simbólico. Y La Habana ha convertido cada votación en una supuesta “victoria” de la Revolución, confundiendo deliberadamente el rechazo internacional a las sanciones con un respaldo a su sistema político. Ahora, cuando Washington pretende poner sobre la mesa la represión que el régimen prefiere mantener fuera del debate, la contundencia de las protestas cubanas revela el temor a que el resultado de este año profundice el retroceso diplomático sufrido en 2025.
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