Turismo: Los artemiseños sueñan con resucitar Soroa con el sector privado

Madrid/Hace mucho tiempo que Soroa quedó enterrada en el olvido por la caída del turismo. La pandemia de coronavirus dejó asolada una de las zonas más privilegiadas de la Isla: su ubicación, a solo 80 kilómetros de La Habana, y la belleza de sus parajes naturales le habían valido, no en vano, el sobrenombre de El Arcoiris de Cuba. Pero su caso ilustra a la perfección el golpe a una actividad que nunca fue capaz de recuperarse desde el covid-19 y a la que las recientes sanciones de EE UU han terminado de rematar.
Desde hace cuatro meses, el complejo turístico está cerrado a cal y canto, con la excepción de los seis custodios y 15 trabajadores que, según un reportaje de la prensa local, “se dedican a mantener el lugar, al menos libre de la maleza, el polvo y otros efectos lógicos, al detener hasta las manecillas del reloj”. El Artemiseño afirma que, además de las carencias del sistema eléctrico, hay “ausencia de agua potable”.
El texto señala que un cartel de “No Pase” alerta de la situación del complejo, ubicado en Artemisa –en la Sierra del Rosario y muy cerca de Candelaria– y compuesto por un hotel, un orquideario, varias villas de alojamiento y el pintoresco Castillo de las Nubes. El huracán Rafael, que golpeó la provincia hace ahora casi dos años, dejó “estragos aún no resueltos”, admite el medio, que no obstante, es optimista.
“Conocimos desde la Delegación de Turismo de Artemisa que existen actores económicos no estatales, interesados en asumir las gestiones del complejo”, afirma con convicción, aunque reconoce a la vez que “en verdad, al intercambiar con parte de los trabajadores del hotel Soroa, no tienen certezas de por dónde andan las negociaciones”.
“Conocimos desde la Delegación de Turismo de Artemisa que existen actores económicos no estatales, interesados en asumir las gestiones del complejo”
La información dedica numerosos párrafos a animar a los inversores a interesarse por una zona que tiene potencial específico –por sus atributos– para el ecoturismo, una modalidad con beneficios tributarios y fiscales para los empresarios. “Las transformaciones permiten, tanto adicionar a las modalidades de negocios ya existentes (empresa mixta y contratos de administración) para actividades turísticas, como el arrendamiento a inversionistas extranjeros, cubanos residentes en el exterior y en el territorio nacional”, recuerda El Artemiseño, que advierte de los riesgos que supone la inacción de las autoridades si no aplican las famosas 176 medidas de transformación de la economía.
El texto subraya la importancia que tiene la recuperación de Soroa para los más de cien trabajadores que ahora han tenido que ser reubicados en otros destinos, las nuevas oportunidades para guías de turismo y otros profesionales del sector que cuentan con nuevas autorizaciones para ejercer su labor al margen del Estado y otra serie de ventajas. Tantas que genera dudas sobre el mencionado interés de los privados en su gestión.
“Si no existe prontitud en el cronograma establecido para aprobar a los niveles pertinentes el modelo a seguir; si los trabajadores están ajenos al qué y al cómo: si el inmueble carece del mantenimiento imprescindible para evitar el deterioro… si la decisión se aleja del presente inmediato, el costo será mucho para reanimarlo”, añade el reportaje.
El abandono de Soroa dista mucho de ser reciente. Aunque El Artemiseño indica que el deterioro afecta a “las instalaciones que por aquellos lares ayer fueron experiencias únicas”, pero el punto de inflexión se remonta a 2020. En aquel año, 14ymedio visitó la región para dar cuenta de cómo una población que hasta entonces había vivido no solo directa sino también indirectamente del turismo había quedado profundamente trastocada con el cierre de fronteras.
Los que alquilaban habitaciones, ofrecían excursiones o paseos a caballo, comidas o hasta las orquídeas –fruto del cultivo ilegal, generalizado–, tuvieron entonces que reinventarse hasta el punto de reconvertir sus terrenos en huertos. Este diario, incluso, entrevistó a una mujer sin empleo tras el cierre del hotel que ni siquiera encontraba trabajo limpiando casas. Ninguno de los consultados era optimista con salir de un aprieto ante el que nunca se habían visto.
Y no se equivocaban. A pesar de la muy lenta y muy ligera recuperación del turismo tras la reapertura de fronteras, los niveles cayeron estrepitosamente, sobre todo desde 2023. Hasta el derrumbe final, este 2026, cuando apenas llegaron a la Isla 450.353 turistas internacionales entre enero y agosto –los datos de septiembre saldrán dentro de pocos días–, el 64,4% menos que en el mismo período de un 2025 que ya fue bastante malo.
Mientras continúen problemas como la falta de vuelos por la carencia de combustible no se resuelvan –amén de la escasez de luz, agua y víveres que los hoteles pueden burlar con inversiones– y la ausencia de gestores de las instalaciones desde que la mayoría de extranjeros se fueron por las sanciones, de poco servirán los alicientes que la prensa señale a los inversores cubanos o foráneos.
“La complejidad del financiamiento fue postergando la obra hasta que, en coordinación con la mipyme VitallCons, con la que ya existían lazos de trabajo, se decidió iniciar el proyecto”
No obstante, el sector privado se está empezando a convertir, en una proporción ínfima por el momento, en el único salvavidas de la economía nacional. Este miércoles, la prensa de Las Tunas habló de la recuperación de la vieja estación de ferrocarril, que resucitará reconvertida en terminal intermodal para trenes, ómnibus y camiones, con solinera incluida. “La complejidad del financiamiento fue postergando la obra hasta que, en coordinación con la mipyme VitallCons, con la que ya existían lazos de trabajo, se decidió iniciar el proyecto”, relata el reportaje.
Lo mismo ha ocurrido en el sector alimentario con la Empresa Avícola Artemisa y la mediana empresa no estatal Don Pereda, que se han unido como asociación para refundar la granja José Antonio Labrador. El lugar sufrió un desabastecimiento de pienso, recientemente, y tras 29 días con cero alimento perdió la mayoría de la masa avícola, además de reducir la producción de 28.000 huevos diarios a solo 38.
“Con la garantía de importar pienso animal, la nueva forma de gestión asume más de 80.000 gallinas ponedoras, de estas, cerca de 42.000 ya en edad adulta, y el resto pollitas que esperan por su primera puesta”, cuenta el reportaje, según el cual los salarios se han duplicado y la estimulación puede alcanzar los 15.000 pesos, el triple del sueldo mensual.
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