La Habana: El muelle flotante de La Habana es desmantelado por el día

La Habana/El muelle flotante de la Alameda de Paula, en La Habana Vieja es una de esas obras que nacieron moribundas. Inaugurado hace apenas once años como parte de la recuperación del litoral de La Habana Vieja, comenzó a mostrar desperfectos poco después de abrir al público y hoy es un esqueleto flotante, ocioso y sin sentido. Este martes, 14ymedio pudo ver en un paseo por la Avenida del Puerto a varios jóvenes intentando arrancar las vigas metálicas a martillazos, probablemente para venderlas como chatarra.
La plataforma ha perdido prácticamente toda su cubierta de madera y los perfiles de hierro forman una cuadrícula abierta sobre el agua. Varios jóvenes se desplazan entre los soportes y golpean con persistencia la estructura para desprender las vigas, aun a riesgo de caer por alguno de los numerosos huecos.
La venta de chatarra, tanto a la Unión de Empresas de Recuperación de Materias Primas como por vías informales, es un negocio atractivo por los precios oficiales de compra, que alcanzan entre 400 o 500 por el kilogramo de cobre, según su calidad.
A la entrada de la ruina flotante, un cartel del Grupo de Inversiones Avenida del Puerto advierte: “Acceso prohibido” y “Muelle en reparación”, acompañado de la advertencia “Evite ser requerido”. Alguien lo ha garrapateado con marcador negro. Los jóvenes le hacen caso omiso y se concentran en desmantelarlo, a contrapelo del cartel.
La escena recuerda a los llamados “picapiedras” que durante décadas han desmantelado las ruinas de la Central Electronuclear de Juraguá, en Cienfuegos, para extraer todas las cabillas y materiales aprovechables de ese gran aborto del triunfalismo castrista.
El paseo flotante formó parte de un proyecto de renovación de la Avenida del Puerto, impulsado por la Oficina del Historiador de La Habana durante los últimos años de Eusebio Leal, ya fallecido. Se pretendía devolver a los habaneros el contacto con una bahía de la que la ciudad llevaba décadas prácticamente separada.
En noviembre de 2014, las obras de recuperación de la Avenida del Puerto abarcaban desde el Muelle de Caballería hasta los almacenes San José, convertidos en un espacio comercial y cultural. La renovación del entorno incluía también la Alameda de Paula, el Emboque de Luz –terminal de las lanchitas de Regla y Casablanca– y el antiguo Almacén de la Madera y el Tabaco, transformado en cervecería.
Inaugurado a finales de 2015, el muelle pronto se convirtió en un lugar para pasear al atardecer, contemplar la bahía, conversar, pescar o disfrutar de la brisa. Las parejas comenzaron incluso a colocar candados en las barandillas como símbolo de amor eterno, siguiendo una costumbre extendida por puentes de otras ciudades, como la del Puente de las Artes, en París, donde las autoridades prohibieron esa práctica en 2015 por los daños que el peso de los candados causaba a la estructura.
El deterioro empezó casi desde su inauguración en 2015. Menos de un año después aparecieron los primeros desperfectos en la cubierta
Pero el deterioro empezó casi desde el inicio. Ya en 2016 aparecieron desperfectos en la cubierta. En 2019, el arquitecto Orlando Inclán, uno de los proyectistas, reconoció al periódico oficial Tribuna de La Habana los problemas que presentaba la instalación. “Luego del montaje inicial, se repusieron muchos de los tablones porque el primer lote no alcanzó la calidad requerida, pero el segundo sí”, explicó, y señaló como causas del deterioro tanto la mala calidad de aquella primera remesa como los daños provocados por algunos visitantes.
Inclán admitió, además, que no existía un plan de mantenimiento específico para el paseo. “Ciertamente es ya necesario ofrecer mantenimiento a una obra en explotación por casi cinco años de manera intensa”, advirtió. Incluso las barandillas, proyectadas en acero inoxidable para evitar la corrosión, necesitaban atención, aunque entonces consideraba que todavía era posible revertir el deterioro porque no eran tantos los fragmentos faltantes.
El paseo fue cerrado en abril de 2021 por el peligro que representaba su deterioro. Un vecino consultado por el Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa aseguró que no había visto trabajos de reparación.
En 2024, varias denuncias describían una estructura con huecos, barandillas deterioradas y señales de abandono. En agosto de 2026, un fotorreportaje de OnCuba documentó tablas levantadas, luminarias sin cables y tramos peligrosos, mientras otras voces ciudadanas alertaban de la desaparición de piezas y barandillas y apelaban a las autoridades. En las últimas semanas en redes sociales han circulado videos de vecinos cargando las tablas que conformaban la cubierta de la estructura.
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