Vecinos de Las Tunas excavan unos 5.000 pozos artesanos
Madrid/Ante los continuos problemas de abastecimiento de agua, los vecinos de Las Tunas han construido unos 5.000 pozos artesanos en los últimos años, una cifra que sigue creciendo, según un reportaje del oficialista Periódico 26. La solución está lejos de ser barata: “El costo por metro de profundidad anda ahora sobre los 20 mil pesos”, advierte la periodista Esther de la Cruz Castillejo.
Y ni siquiera ese desembolso garantiza encontrar agua. “Conozco a un tunero, por ejemplo, que ya va por los 13 metros picando y nada”, cuenta la reportera. A ese ritmo, la excavación ya les costó unos 260.000 pesos.
“Conozco a un tunero, por ejemplo, que ya va por los 13 metros picando y nada”, cuenta la reportera. A ese ritmo, la excavación ya les costó unos 260.000 pesos
Pero hay otro problema: la cercanía de los pozos a las fosas y letrinas. Tania Vázquez Góngora, subdelegada de Ordenamiento Territorial y Urbanismo, recuerda que la normativa exige una distancia mínima de 15 metros entre estos depósitos, algo difícil de garantizar en parcelas urbanas de apenas 150 o 200 metros cuadrados.
“A veces no sabes si tu vecino dispone de fosas o letrinas al fondo de la casa, por ejemplo, que distan menos de lo que debe ser con el pozo que estás haciendo; y tienes ahí el foco contaminante”, advierte la funcionaria.
La falta de espacio lleva incluso a abrir pozos en las aceras y otros terrenos públicos. Vázquez Góngora admite que los inspectores pueden advertir y multar a los responsables, pero no siempre consiguen frenar las obras. “A veces, no pasa nada más; pero hasta ahí llegan nuestras facultades”, reconoce.
En noviembre de 2023, cuando unos 100.000 tuneros dependían de camiones cisterna, una vecina ya describía las consecuencias de abastecerse de un agujero en la tierra: “Nos pasamos semanas cargando agua de un pozo, que gracias a Dios que está, pero que tiene al barrio con picazón en la piel”.
Pese a esos riesgos, la legislación permite que las familias busquen agua bajo sus propias viviendas sin pasar antes por las oficinas de Recursos Hidráulicos. “No se requiere autorización para la extracción de agua subterránea con fines domésticos, o para el abastecimiento animal con fines de autoconsumo racional”, explica Erichel Martínez Betancourt, subdelegado de ese organismo, en referencia a la Ley 124 de las Aguas Terrestres, aprobada en 2017.
/ Periódico 26
En Las Tunas hay también 966 pozos que forman parte del “patrimonio hidráulico”, según Martínez Betancourt. De ellos, 124 se utilizan para estudiar el comportamiento del manto freático y la salinidad, mientras que otros 212 son fuentes de abastecimiento subterráneo. El funcionario no precisó si están incluidos en los aproximadamente 5.000 pozos artesanos mencionados por el periódico.
Pero ni siquiera los pozos construidos para uso comunitario están a salvo del abandono. Durante la sequía de 2005 se abrieron 120 en distintos puntos de la ciudad, la mayoría con bombas de mano. Muchos dejaron de utilizarse cuando se restableció el suministro. “Ya hemos encontrado alrededor de 20 llenos de escombros. Habrá que revisar entonces la calidad del agua en los otros que quedan por visitar”, reconoció el funcionario al medio oficial.
Las familias llevan años buscando alternativas a un sistema de abasto que falla incluso cuando hay agua suficiente en las presas. En noviembre de 2023, 90.000 residentes de Las Tunas estaban sin servicio pese a que los principales embalses superaban el 75% de su capacidad. Dos bombas averiadas habían interrumpido el suministro.
La situación tampoco se resolvió al año siguiente. En noviembre de 2024, la provincia recibió nuevas electrobombas después de al menos un año de problemas con el agua corriente. Los equipos anteriores llevaban más de dos décadas prácticamente sin mantenimiento y, aunque comenzaron a instalarse los nuevos, las tuberías y conductoras deterioradas seguían impidiendo que el agua llegara con normalidad a las viviendas.
A esas dificultades se suman averías recurrentes. En febrero de 2024, varios salideros en una conductora recién instalada volvieron a dejar sin servicio a vecinos de la ciudad de Las Tunas. En octubre de 2025, casi 20.000 habitantes de Jobabo, otro municipio tunero, estuvieron más de un mes sin agua por una avería cuya reparación se complicó por el mal estado de los caminos y la falta de combustible.
Recursos Hidráulicos asegura que el agua es “bastante apta para el consumo desde el punto de vista físico”, pero las condiciones bacteriológicas requieren análisis específicos
Martínez Betancourt sitúa el manto freático de Las Tunas a una profundidad de entre cuatro y cinco metros, según la temporada, y asegura que “el agua del acuífero de la ciudad capital”, con un bajo nivel de salinidad, “generalmente, es bastante apta para el consumo desde el punto de vista físico”. Las condiciones bacteriológicas, en cambio, requieren análisis específicos.
Esas pruebas corresponden al Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología, pero su directora, Yumara Acosta García, reconoció las dificultades para realizarlas. “Es compleja la situación de los reactivos. Eso hace que mayormente realicemos los análisis físico-químicos y parte del bacteriológico”, declaró al periódico provincial. Aseguró que quienes llevan muestras reciben resultados, aunque no siempre de inmediato.
El reportaje también señala el riesgo de salinidad en los pozos de asentamientos cercanos al mar, en los municipios de Jesús Menéndez, Puerto Padre y Manatí, así como la falta de mantenimiento de instalaciones ya existentes.
La construcción y utilización de pozos particulares también se ha documentado en otras zonas de la Isla. En Sancti Spíritus, muchos vecinos hacen colas frente a viviendas que venden agua extraída del subsuelo, aunque los apagones paralizan las bombas eléctricas. Y en Alturas del Mirador, en La Habana, los residentes denunciaron en julio que llevaban más de tres meses sin suministro y debían recurrir a pozos de agua no apta para beber e incluso al contaminado río Diezmero.
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