Cuba: El Gobierno calcula en más de un millón los hogares vulnerables

Madrid/Casi 1,4 millones de cubanos serán, previsiblemente, catalogados como vulnerables y susceptibles por ello de recibir los subsidios que ahora el Estado reservará a las personas y no a la totalidad de los ciudadanos. Según Ariel Fonseca Quezada, viceministro de Trabajo y Seguridad Social, el Estado tiene identificados a 1.004.000 hogares en todo el país, en los que viven aproximadamente 1.365.000 personas en situación de vulnerabilidad.
Estos números son muy inferiores a los que manejan organizaciones como Food Monitor Program cuya Encuesta Nacional de Seguridad Alimentaria 2025 señala que «uno de cada tres hogares cubanos experimentó hambre recientemente». Según sus últimos estudios sobre el costo de la canasta básica alimentaria, «dos adultos en La Habana necesitan alrededor de 41.735 pesos al mes para mantener una dieta apenas suficiente. Esa cifra equivale a cerca de 20 salarios mínimos o aproximadamente dos años de pensión mínima, de acuerdo con los ingresos oficiales vigentes».
El funcionario estuvo la pasada semana en el programa televisivo Cuadrando la Caja junto con la directora nacional de Trabajo Social, Rita Machín Reyes, para explicar cómo se pretende transformar el sistema universal de subsidios a uno que se centre en quienes realmente lo necesitan. Fonseca Quezada dijo que para realizar los cálculos se llevó a cabo primero, el pasado año, una experiencia piloto en seis municipios del país para “identificar los grupos sociodemográficos donde se concentran las mayores acumulaciones de desventajas”.
«Con la situación actual, con el deterioro del ingreso y de las pensiones, más del 60% de los adultos mayores que visitamos tienen una pensión, pero es, indiscutiblemente, insuficiente»
A partir de ahí, se determinó que el mayor riesgo está donde hay niños menores de cinco años, uno o más adultos mayores solos sin apoyo familiar, mujeres embarazadas, y niños y adolescentes con enfermedades crónicas. Con esos datos, la Administración Central del Estado pudo ubicar el total de población en estas situaciones. La prioridad, determinada en el primer semestre del año con la ayuda de 14.000 trabajadores sociales, serán los hogares con niños y adultos solos, cuyo número asciende a 626.000.
“Hay cerca de 177.000 hogares protegidos por la asistencia social” –prosiguió el viceministro, que situó en 300.000 los individuos beneficiarios–. Sin embargo, con la situación actual, con el deterioro del ingreso y de las pensiones, más del 60% de los adultos mayores que visitamos tienen una pensión, pero es, indiscutiblemente, insuficiente. Por eso, hacia ellos, creo que ya estamos en condiciones de comenzar ese tránsito, que tiene que regirse por el principio de la gradualidad: no se pueden eliminar todos los subsidios al mismo tiempo”.
Como parte de las 176 transformaciones económicas anunciadas por el régimen cubano, se ha retomado por enésima vez la de eliminar subsidios. La idea ya fue abonada por Raúl Castro a inicios de su mandato, pero la resistencia era notable y el general tampoco persistió. Aunque durante la Tarea Ordenamiento, en 2021, volvió a retomarse la iniciativa, los productos siguen siendo subvencionados por el Estado sobre el papel. En la práctica, la libreta ha ido reduciéndose cada vez más por la imposibilidad de abastecerla tanto en tiempo como en forma, ya que la casi totalidad de los productos son importados y pagados en divisas que el Gobierno ya no tiene.
Machín Reyes insistió en que esta es la hora definitiva de acometer la reforma. “Se trata de dar a cada cual lo que realmente necesita y de focalizar cuáles son las personas que más necesidades tienen, hacia las que debemos dirigir todos los esfuerzos en este proceso de limitaciones”, expuso. La masa de personas en situación vulnerable no es pequeña, al contrario. “Cuba ha vivido un proceso en el que ha aumentado la desigualdad social; es un momento en que estas propias conquistas, llamadas conquistas de la revolución, también se han ido deteriorando por las propias condiciones económicas”, admitía de entrada el presentador, Oscar López Figueredo.
“Los propios empresarios que estuvieron aquí con nosotros decían: ‘Yo quiero aportar más, pero eso no está regulado’»
Sin embargo, afirmaron ambos funcionarios, la ayuda podrá financiarse apoyada en dos principios. Uno será el de siempre, el presupuesto del Estado, que aunque deberá afrontar una buena cantidad de beneficiarios se verá compensado porque antes su obligación era alcanzar al cien por cien de la población. La otra será la creación de un fondo de protección social a partir de la contribución de las empresas privadas.
“Los propios empresarios que estuvieron aquí con nosotros decían: ‘Yo quiero aportar más, pero eso no está regulado’», expuso López Figueredo. Según Fonseca Quezada, aún está por determinar cómo se formará ese fondo, aunque hay ya, dijo,“experiencias muy valiosas en distintos lugares del país”.
Los dos funcionarios se afanaron también en explicar que la vulnerabilidad no necesariamente está relacionada con lo económico y la pobreza –aunque no mencionaron esa palabra y sí hablaron de marginalidad–, sino con una serie de factores de riesgo que amenazan las condiciones de vida de las personas. Entre ellos están la soledad, los problemas de salud y la falta de redes de apoyo sobre todo. Además, destacaron que el ministerio también trabaja en otra serie de cambios pensados para las personas que sí están en condiciones de salir adelante con su esfuerzo.
“Eso está en un proceso de construcción, pero consiste, básicamente, en definir primero quiénes son las personas aptas para el empleo, para poder brindarles, por ejemplo, un kit agropecuario, tierra, un kit avícola, una máquina de coser…”, dijo Machín Reyes. Además, planteó otras ideas que están sobre la mesa sin concretar del todo. Una de ellas está dirigida a los jóvenes de 18 a 30 años, a los que se pagaría un salario mínimo a cambio de formarse. La otra es la posibilidad de dar beneficios fiscales como incentivo para la contratación de personas con discapacidad. “En fin –remató–, hay un grupo de transformaciones orientadas a romper con ese asistencialismo.
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