Cuba: Fue Etecsa, no Google, quien emitió la falsa alerta sísmica

La Habana/Etecsa finalmente se vio obligada a reconocer que el error fue suyo. La falsa alerta sísmica que el pasado martes hizo salir precipitadamente de sus casas a miles de cubanos fue generada por especialistas de la propia empresa mientras realizaban pruebas en la red de telecomunicaciones. La admisión llega tres días después del incidente, cuando el oficialismo había culpado al sistema de alertas de Google y solo después de que una investigación de la revista estatal Juventud Técnica desmontara esa explicación y condujera las pistas hasta el monopolio de las telecomunicaciones en la Isla.
“El pasado 18 de agosto, en el horario de la tarde, usuarios de varias zonas del país recibieron mensajes en sus teléfonos móviles con alerta de terremoto”, comienza el escueto comunicado publicado por Etecsa. Tras asegurar que abrió una investigación, la empresa admite que “los mensajes fueron emitidos debido a un error técnico-humano, generado por especialistas nuestros que ejecutaban pruebas en la red de telecomunicaciones”.
La compañía asegura además que “se realizaron los análisis correspondientes, se adoptaron las medidas con los responsables y se implementan acciones para evitar incidentes similares en el futuro”. No identifica a los responsables, no especifica qué medidas fueron tomadas ni explica cómo una prueba interna consiguió convertirse en una alarma de terremoto distribuida a teléfonos en buena parte del país. “Somos conscientes de la preocupación y malestar generados a raíz del error, por lo que ofrecemos disculpas a la población”, concluye.
En un país donde encontrar un culpable extranjero suele ser bastante más rápido que encontrar una solución doméstica, Google parecía cargar con el terremoto que nunca existió
El episodio comenzó alrededor de las tres de la tarde del martes. Miles de teléfonos Android emitieron de repente un estridente aviso de “alerta de sismo” que recomendaba buscar refugio. En La Habana, numerosos vecinos abandonaron sus viviendas, muchos de ellos en pleno apagón. Testimonios recogidos entonces describieron a ancianos bajando escaleras con andadores, personas que salieron en ropa interior y vecinos tratando de poner a salvo a sus mascotas. En un edificio de Luyanó, se oyeron las súplicas de una anciana pidiendo que no la dejaran morir sola.
La tierra, sin embargo, no se había movido. Minutos después, Defensa Civil informó que el Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (Cenais) no había registrado ningún movimiento telúrico. Enrique Diego Arango Arias, jefe del Servicio Sismológico Nacional, calificó la alarma de “totalmente falsa”.
Mientras crecían las preguntas, las primeras sospechas circularon en redes sociales alrededor de Etecsa y de un posible simulacro fallido. Cubadebate, sin embargo, se apresuró a descartar esa posibilidad y presentó como explicación posible el sistema de alertas sísmicas de Google para Android, que utiliza los acelerómetros de los teléfonos para detectar vibraciones. De repente, en un país donde encontrar un culpable extranjero suele ser bastante más rápido que encontrar una solución doméstica, Google parecía cargar con el terremoto que nunca existió.
Cuando ‘Juventud Técnica’ acudió a Etecsa en busca de respuestas, la compañía no asumió entonces responsabilidad alguna y remitió las preguntas a Defensa Civil
La versión comenzó a desmoronarse cuando Juventud Técnica preguntó directamente a la multinacional. “Estas afirmaciones son incorrectas. El Sistema de Alertas Sísmicas de Android no detectó ningún terremoto ni envió alertas en Cuba”, respondió un portavoz de Google.
La revista fue más lejos. Al analizar el formato de los mensajes y el código fuente de Android, comprobó que la alerta era compatible con el protocolo ETWS, utilizado para transmitir advertencias de terremotos y tsunamis mediante Cell Broadcast. En ese sistema no es Google quien envía el mensaje, sino que lo hace la red móvil pública. En Cuba esa red pertenece exclusivamente a Etecsa. Android distingue incluso entre el código destinado a una alerta real de terremoto y el reservado para una prueba.
Cuando Juventud Técnica acudió a Etecsa en busca de respuestas, la compañía no asumió entonces responsabilidad alguna y remitió las preguntas a Defensa Civil. Ese movimiento deja ahora una interrogante adicional. Amneris Santos Hernández, jefa del Órgano de Preparación y Comunicación de Defensa Civil, reconoció al medio que el organismo estaba “explorando el uso de estas alertas”, aunque aseguró que todavía no se aplicaban y que el incidente estaba siendo investigado.
Arango Arias señaló el mayor peligro de todos: que se repita una falsa alarma y, cuando llegue una verdadera, la población deje de creerla
Esa declaración y la posterior confesión de Etecsa dejan pendiente determinar qué papel jugó Defensa Civil en las pruebas. No existe hasta ahora evidencia pública que permita afirmar que ordenó el ensayo o participó directamente en él, pero resulta significativo que Etecsa remitiera inicialmente a ese organismo las preguntas sobre una prueba que ahora reconoce como propia y que Defensa Civil admitiera estar experimentando precisamente con esa tecnología.
El daño, en cualquier caso, no quedó limitado a una equivocación informática. Arango Arias advirtió después del incidente que continuaban existiendo “muchas interrogantes sin responder” y señaló el mayor peligro de todos: que se repita una falsa alarma y, cuando llegue una verdadera, la población deje de creerla.
Es la consecuencia más seria de aquellos minutos de pánico. Un sistema de alerta temprana depende de una reacción inmediata, no de que el ciudadano se ponga primero a averiguar si Etecsa está haciendo pruebas. Falta ahora saber quién ordenó hacer el ensayo, con qué objetivo y cómo consiguió que el simulacro llegara mucho más lejos que la explicación.
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