Artemisa: Asesinada por su ex pareja, que ya estuvo preso por otro feminicidio

Madrid/Idania Castillo Sacre se suma a la imparable lista de feminicidios, que cierra una de sus peores semanas en el año, con tres nuevas víctimas. La mujer, de 58 años, fue asesinada el pasado 26 de septiembre presuntamente por su ex pareja que la localizó en la calle, cuando predicaba como testigo de Jehová en el municipio de San Cristóbal, Artemisa.
Según el observatorio Alas Tensas, el atacante condujo violentamente a la mujer hacia su casa, donde la asesinó. Posteriormente intentó, sin éxito, suicidarse, y allí mismo fue detenido. El caso es particularmente llamativo porque el supuesto asesino había cumplido una pena de prisión por matar en 2010 a la madre de sus hijos.
“Este tipo de casos se ha registrado poco por parte del Observatorio de Alas Tensas (Ogat), pero muestran un perfil de agresores profundamente misóginos y reincidentes, identificados también en el resto del mundo donde se observa la violencia feminicida”, ha lamentado la organización en su comunicado. Según su recuento, este asesinato es el 56 en Cuba, mientras para 14ymedio –que aplica criterios diferentes para clasificar como violencia machista– es el número 52.
“Este tipo de casos se ha registrado poco por parte del Observatorio de Alas Tensas (Ogat), pero muestran un perfil de agresores profundamente misóginos y reincidentes, identificados también en el resto del mundo donde se observa la violencia feminicida”
Castillo tenía cuatro hijos –tres mujeres y un hombre– mayores de edad y sin relación con el atacante, además de varios nietos, a los que el observatorio ha trasladado su pésame. Lo mismo ha hecho con los familiares de la primera esposa del detenido, “que con la pérdida de Idania vuelven a vivir los hechos dolorosos del pasado”.
La información recuerda que en lo que va de año se contabilizan 27 intentos de asesinatos machistas y hay tres mujeres desaparecidas: Anais Tamayo Puente, Ana Vivian Suárez Cruz y Bárbara Sánchez González.
El Ogat envió precisamente este viernes un informe semestral –aunque incluye toda la etapa de enero a agosto– sobre los feminicidios en la Isla, que se situaron en 49 hasta el cierre de ese mes. La cifra alcanzó así en nueve meses el mismo número que el total verificado de 2025.
El documento revela un incremento del 44,1% en comparación con el mismo periodo del año anterior, cuando se documentaron 34 casos. Con esta actualización, la cifra acumulada desde 2019, momento en que empezaron a elaborarse las estadísticas, hasta el 31 de agosto de 2026 es de 365 feminicidios.
En su análisis, la organización separa los crímenes en los que había una relación sentimental –acabada o no– de los restantes. La gran mayoría, un 77,6%, se dieron en esa circunstancia, siendo 38 de los 49. Además, queda claro que la separación es el momento de mayor riesgo, ya que en 25 de los casos había comenzado una ruptura cuando se produjo el asesinato. “La ruptura, por tanto, no marca necesariamente el fin del peligro. Cuando existen amenazas, acoso, control coercitivo o denuncias previas, la separación puede convertirse en una etapa crítica que requiere medidas de protección sostenidas, vigilancia del agresor y apoyo material para que la mujer pueda reorganizar vivienda, cuidados y sustento sin quedar expuesta”, destaca el observatorio.
Otro de los datos que emerge del análisis es que en doce casos había denuncia previa, frente a nueve en que no la hubo. En los 28 restantes no se ha podido determinar. También se pone de manifiesto un dato doloroso: la mayoría de asesinatos (32) se produjeron en una vivienda –sobre todo la de la víctima o la que compartía con otras personas–, que pasa a ser un lugar de riesgo en vez de una zona segura como debería. A la vez, hubo diez crímenes en plena calle. “Para una mujer amenazada, abandonar el hogar implica conseguir vivienda, ingresos, transporte, alimentos y protección para hijas e hijos. Pero salir de la vivienda tampoco elimina automáticamente el riesgo”, lamenta el observatorio.
La violencia machista abarca un muy amplio espectro de edades, desde una niña de siete años –Gabriela Herrera Rodríguez, que 14ymedio no clasifica como víctima de este tipo– a una mujer de 81
La violencia machista abarca un muy amplio espectro de edades, desde una niña de siete años –Gabriela Herrera Rodríguez, que 14ymedio no clasifica como víctima de este tipo– a una mujer de 81, Lenia Valdés Amador, pero la franja de edad más afectada es la que va de los 30 a 44, con 16 caso; seguida de la que va de 18 a 29, con 12 y de los 45 a 59, con 11 casos. Además, cinco eran menores de 18 años y 26 tenían menores a su cargo, lo que ha supuesto que al menos 40 niños o adolescentes quedaron huérfanos. En el 88,5% de los casos, el padre o padrastro era el asesino.
El Ogat vincula el repunte con el profundo deterioro de las condiciones de vida, que a su juicio ni atenúan ni explican ni justifican las agresiones, pero actúan como «multiplicador de vulnerabilidades», al dejar a las mujeres con menos herramientas para independizarse y alejarse de su maltratador.
La organización denuncia, una vez más, la opacidad del Estado, que sigue sin facilitar de manera transparente los asesinatos y únicamente da los casos juzgados, impidiendo evaluar la situación con objetividad.
El documento termina con una serie de recomendaciones tanto al Estado como a las organizaciones oficialistas y la prensa. A los primeros les pide mayor protección, mecanismos legales y recursos económicos o habitacionales entre otras cosas, mientras insta a los medios a verificar correctamente los casos, evitar el sensacionalismo, moderar los comentarios que implican culpabilizar a las fallecidas y erradicar el lenguaje que presente “celos, discusiones, edad, sexualidad, decisiones afectivas o conducta de la víctima como explicación del crimen”.
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