Cuba: Despidos en Ministerio de la Agricultura antes de su disolución

La Habana/Si hasta hace unos meses las áreas exteriores del Ministerio de la Agricultura, en la calle Conill de Nuevo Vedado, estaban llenas de vehículos estatales y de los choferes que aguardaban por funcionarios y administrativos, ahora el lugar ofrece una imagen muy distinta. Los carros oficiales prácticamente han desaparecido y quienes más frecuentan los alrededores son los vecinos que buscan allí la esquiva señal 4G.
Dentro del edificio de 18 plantas, el panorama es igualmente desolador. «Están los custodios y algunos empleados de los que se consideran esenciales para cuidar el edificio, pero la mayoría de las plantas están vacías», cuenta a 14ymedio un trabajador que estaba a punto de jubilarse cuando recibió la noticia de la inminente desaparición del organismo.
«En mi caso me han propuesto el retiro adelantado, pero a muchos de mis compañeros los han mandado para sus casas. Tendrán el sueldo unos pocos meses y luego tienen que buscarse otro trabajo», explica bajo condición de anonimato. «Es verdad que el Minagri siempre ha tenido una plantilla muy inflada, pero hasta ahora todo lo que tenía que ver con la tierra, el ganado y la producción agrícola llevaba muchos trámites y permisos».
«En mi caso me han propuesto el retiro adelantado, pero a muchos de mis compañeros los han mandado para sus casas»
Los despidos son uno de los primeros efectos visibles de la reorganización de la Administración Central del Estado anunciada en junio, que reduce de 27 a 20 el número de ministerios. Entre las transformaciones está la desaparición del Ministerio de la Agricultura y el de la Industria Alimentaria y la creación de un Ministerio de Agroalimentación.
La nueva supercartera tendrá bajo su mando la política sobre posesión y uso de las tierras agropecuarias y forestales, la producción agrícola y ganadera, la caña, el sector forestal, la industria alimentaria, el azúcar y sus derivados, las bebidas y licores, además de la pesca y la comercialización.
La reforma, presentada por las autoridades como un intento de «reordenar, redimensionar y perfeccionar» la Administración, ocurre en medio de la peor crisis económica en décadas y de una profunda caída de la producción nacional de alimentos. La legislación establece además que, una vez en vigor, los titulares de los nuevos organismos dispondrán de hasta un año para ejecutar los movimientos organizativos correspondientes.
A eso se suma que las 176 medidas de emergencia económica recientemente anunciadas por el Gobierno incluyen cambios que, de aplicarse en su totalidad, deberían reducir parte del entramado burocrático que durante décadas ha acompañado a la agricultura. Entre ellos están la autorización por primera vez de mipymes en el sector agrícola, el otorgamiento del usufructo de tierras a personas jurídicas estatales, privadas y mixtas, la posibilidad de que las cooperativas importen y comercialicen combustible como insumo y una mayor descentralización de facultades hacia empresas y municipios.
El paquete pretende además disminuir las actividades prohibidas al sector privado y dar mayor espacio a mecanismos de mercado. En la práctica, varios de esos cambios eliminan o simplifican prohibiciones, autorizaciones y trámites que hasta ahora justificaban una extensa maquinaria de funcionarios y dependencias administrativas de Agricultura.
Varios de esos cambios eliminan o simplifican trámites que hasta ahora justificaban una extensa maquinaria de funcionarios y dependencias administrativas de Agricultura
Aunque en la gigantesca mole de la calle Conill los pisos vacíos anticipan la magnitud del recorte, la página oficial del Minagri mantiene una sorprendente normalidad. Se sigue presentando como el organismo encargado de dirigir las políticas sobre tierra y producción agropecuaria y forestal y asegura contar con seis entidades adscritas, una delegación en cada provincia y presencia en 161 de los 168 municipios cubanos. Incluso continúa publicando noticias bajo el membrete del ministerio que está llamado a desaparecer.
Sin embargo, los recortes han llegado también a esa extensa estructura territorial.
«Llevaba diez años trabajando en la Delegación Provincial de la Agricultura de Mayabeque, aquí en San José de las Lajas, y hace un mes me dejaron sin trabajo», cuenta Roxana a 14ymedio. «Dicen que el nuevo Ministerio de Agroalimentación va a redefinir su estructura y a reducir la cantidad de dependencias actuales».
La concentración resulta especialmente significativa en un sector caracterizado durante décadas por un pesado entramado administrativo. El propio Ministerio de la Agricultura enumera actualmente 14 funciones públicas, desde la sanidad vegetal y animal hasta la genética, el registro pecuario, la mecanización, el riego, las semillas, el desarrollo cooperativo y la comercialización. Bajo su estructura se encuentran además empresas estatales, cooperativas, en varias modalidades, y productores individuales.
Para los trabajadores que ahora abandonan oficinas y delegaciones, sin embargo, la reforma tiene consecuencias menos abstractas. Algunos alcanzarán la jubilación antes de lo previsto, mientras que otros tendrán que intentar recolocarse en un mercado laboral donde el salario estatal pierde cada vez más terreno frente a la subida de las divisas en el mercado informal y la inflación.
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