Cuba: La mipyme Jolyni, cercana al régimen, consigue ayuda de la ONU

La Habana/La mipyme cubana Jolyni, una empresa cercana al régimen cubano, puso en marcha un plan para generar energía fotovoltaica, en el que pondrá dinero de su bolsillo, pero también 40.000 dólares de apoyo en equipamiento otorgado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud), para mantener la producción continua de pastas alimenticias.
De acuerdo con una nota publicada por la agencia EFE este martes, los materiales y equipos fueron aportados por la agencia de la ONU en el marco del proyecto Apoyo a los nuevos actores económicos para una diversificación económica, innovativa y sostenible (NAE), se traducirán en 88 paneles solares de 540 kilovatios (KW) y 60 KW en inversores de energía con una capacidad de 84 KW en baterías de respaldo.
“Para el completamiento de la solución (energética) que necesitamos –alrededor de 132 paneles solares– tenemos previsto otra parte de la inversión con fondos propios y autofinanciamiento a fin de no demandar del sistema energético del país”, aseveró Jorge Félix Peraza Noriega, dueño de la empresa que ha tenido un inusitado acceso a las divisas del Gobierno, a través del Banco Central de Cuba, que “apoya” su emprendimiento, destacado incluso por la prensa oficial.
Ante jornadas que superan las 20 horas de apagones en casi todo el país, cualquier interrupción significa “una pérdida considerable” y el “deterioro” de “la materia prima”, señala.
Cualquier interrupción significa “una pérdida considerable” y el “deterioro” de “la materia prima”
El empresario cuenta con equipamientos de tecnología moderna para la fabricación de pastas cortas con sémola de alta calidad molida a partir de trigo. La producción se desarrolla en unas antiguas instalaciones estatales del barrio de Santos Suárez, en La Habana, donde prepara el techo de su fábrica para llenarlo de paneles fotovoltaicos.
La inversión en energía fotovoltaica busca “mantener la producción estable” de 200 kilogramos de pastas por hora, “unas 115 toneladas mensuales aproximadamente”, que comercializa en el mercado nacional en seis formatos diferentes de macarrones, fideos y espaguetis.
Para obtener esos 40.000 dólares de fondos de ayuda, la empresa se apuntó junto a muchas otras a la convocatoria del NAE en la Isla, en la cual fueron seleccionadas 73 iniciativas de sectores como el agroalimentario, las fuentes renovables de energía, las tecnologías de la información y la comunicación, y las industrias culturales.
Las empresas privadas, según Peraza Noriega, enfrentan “las mismas dificultades por las que está atravesando todo el país”
La búsqueda de esos recursos se debe a que las empresas privadas, según Peraza Noriega, enfrentan “las mismas dificultades por las que está atravesando todo el país. Realmente son grandes afectaciones para el sector privado. Hay quien piensa que solo el sector estatal es el que está afectado y no es el caso, el sector privado hoy tiene una de las mayores afectaciones”.
En marzo pasado, el empresario ya se quejaba de lo mismo: “Cualquier corte de electricidad daña la calidad del producto y frena el proceso. Después, si no tenemos diésel para los grupos electrógenos, la producción se detiene por completo. La falta de energía y de combustible para producir alimentos trae efectos negativos. Lo único que se consigue es tener que importar más comida y que el país gaste más”.
El proyecto con el que Jolyni –con un historial crediticio “muy favorable” del Estado debido a que ha generado “confianza y seriedad” en sus negocios– consiguió recursos es financiado por la Unión Europea y es implementado por el Pnud, la Cooperación Francesa en Cuba y entidades cubanas, y destina unos 4,5 millones de dólares para el fortalecimiento del tejido empresarial cubano.
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