Cuba: «La solución va a ser el inmobiliario, puede atraer mucha inversión»

Madrid/En Cuba “se ha desencadenado un huracán y lo que hay que hacer es ponerse a cubierto”. Así define la situación actual del sector turístico el español Hermenegildo Altozano, uno de los más reconocidos asesores en inversión para extranjeros en la Isla. El abogado conversó hace poco más de un mes con el consultor hotelero Ibar Yuste para un podcast que se ha emitido este lunes y no solo no ha perdido vigencia, sino que tras la retirada absoluta de Meliá, gana actualidad.
En el programa, los dos expertos analizan el pasado, presente y futuro del sector económico con más potencial en la Isla, que más que el propio turismo es el inmobiliario a juicio de ambos. El papel del exilio y la ley Helms-Burton también son asuntos ampliamente abordados en una conversación que se abre con la oportunidad perdida que, a juicio del entrevistado, supuso el Gobierno de Barack Obama. “Fue una oportunidad de oro, pero en lugar de haber producido esa apertura hacia la inversión en real estate, que hubiera configurado pues una inversión muy capilar o muy granular en la economía cubana y haber tenido un efecto multiplicador muy amplio –con todo lo que vino después de las mipymes–, pues lo que hicieron fue prácticamente pensar que ellos eran los reyes del mambo y que esa situación se convertía en un privilegio”, sostiene Altozano.
«Lo que hicieron fue prácticamente pensar que ellos eran los reyes del mambo y que esa situación se convertía en un privilegio”
Entre los graves errores cometidos por el régimen, el especialista apunta a la “concentración excesiva de propiedad hotelera en manos de una cadena, que es Gaviota”, del conglomerado militar Gaesa. A ello hay que sumar las extraordinarias medidas de la Administración actual de Donald Trump, que han provocado que la Isla funcione, describe, “en encefalograma plano”. Ante una situación que define como anómala y no estructural, el abogado cree que es lógico que las empresas españolas hayan tratado de ponerse a resguardo.
Altozano deshecha prácticamente la posibilidad de que el Gobierno de Cuba acabe demandando a las hoteleras por su salida, una opción que se puso sobre la mesa semanas atrás. A su juicio, sería necesario un análisis caso por caso, pero no parece muy probable que el régimen reclame después de haber retenido el dinero de muchas empresas. “Hay cadenas hoteleras que no están recibiendo pagos que son suyos desde hace mucho tiempo. Es decir, es que ha habido apropiaciones de fondos por parte de operadores cubanos que han dejado de pagar”, explica.
Esos “corralitos financieros” vulneran los acuerdos, por lo que, aduce, sería complicado entender un escenario de denuncias. “Por una parte dices: ‘No, usted no se puede ir, pero es que además no le pago’. Bueno, o sea, resulta que yo le traigo los clientes, contacto con los touroperadores, lleno sus hoteles, genero divisas y resulta que usted no me paga. Entonces, ¿cómo se va a sorprender de que tenga usted una industria en caída libre?”. Además, el experto reprocha al Partido Comunista de Cuba que cada vez que toma decisiones acaben en la nada. “Ha sido muy frustrante porque tú ves que se aprobaron lineamientos, que se anunciaron muchísimas reformas económicas y al final era aquello del Gatopardo: que cambie todo para que todo siga igual”.
Las cadenas españolas, señala, se han visto perjudicadas por un EE UU que tampoco ofrece garantías jurídicas, como debería. «Yo no me puedo fiar de una política coherente de Estados Unidos, porque una inversión requiere mucho tiempo, requiere capital (…) Podíamos hacer el análisis sobre todas las enfermedades desde el punto de vista del derecho internacional y las vulneraciones del derecho internacional que encierra la política norteamericana hacia Cuba. Pero el problema es que es irrelevante porque le importa un rábano. Es decir, se fuman un puro, literalmente, con todo ese tipo de consideraciones”.
Altozano no duda en acusar a Washington también de generar, con sus políticas, daños a la población que, además, vulneran la legalidad internacional. “No puedes utilizar la coerción económica para provocar cambios políticos. Eso te lo dice la Carta de las Naciones Unidas”, argumenta. Y cita el diálogo de una obra de teatro (A Man for All Seasons) en la que un personaje afirma que cortaría todos los árboles con tal de encontrar al diablo y Tomás Moro le responde: «¿Y en qué árbol te vas a refugiar cuando el diablo se dé la vuelta y vaya en contra de ti?». “Entonces, ¿qué argumento va a utilizar Estados Unidos cuando esté en una situación en la que tenga que invocar el derecho internacional?”, pregunta retóricamente.
“No puedes utilizar la coerción económica para provocar cambios políticos. Eso te lo dice la Carta de las Naciones Unidas”
Tampoco se salva la Unión Europea (UE) en el repaso. El especialista acusa a Bruselas de mirar a otro lado y no usar sus propias herramientas para impedir la salida obligada de las hoteleras. “Hay otra cosa que a mí me gustaría señalar es la absoluta cobardía de la Comisión Europea. Es decir, no han dicho absolutamente nada”, reivindica. La UE no ha utilizado el Estatuto de Bloqueo –que puede dejar sin efectos jurídicos decisiones de los tribunales estadounidenses en suelo europeo– ni ha recurrido al nuevo Instrumento Anticoerción, aprobado en 2023. “Parece aquí que todo consiste en no molestar, no hacer nada que pueda molestar”.
Mirando al futuro, Altozano analiza extensamente una de sus especialidades: la Helms-Burton y las reclamaciones de cubanos exiliados. A su juicio, el turismo en Cuba estará dominado por las cadenas estadounidenses y el capital de los que se fueron. “Con el tiempo primero habrá una oleada o avalancha o cierto apetito de cubanoamericanos, que es perfectamente comprensible y lógico porque es una suerte de recuperar lo perdido. Ya sabes que en economía uno de los principales estímulos es el de la aversión a la pérdida”, señala.
Para Altozano, hay reclamaciones de dos tipos. Unas son las que están perfectamente documentadas, representadas por sus títulos, que facilitan un tipo de acuerdo sencillo “tanto la posibilidad de monetizar esos activos por medio de préstamos con garantía hipotecaria como su propio tráfico”. El otro son los activos de nueva construcción, sobre terrenos con titularidad pública previa, donde la situación es más compleja por los cambios a través del tiempo. El especialista cree que podría llegarse a un acuerdo global compensatorio como se hizo con España, Francia, Suiza o Reino Unido, pero, sobre todo, considera que podrían acabar en la nada, a cambio de que los propietarios se beneficien del activo.
El especialista cree que podría llegarse a un acuerdo global compensatorio como se hizo con España, Francia, Suiza o Reino Unido, pero, sobre todo, considera que podrían acabar en la nada, a cambio de que los propietarios se beneficien del activo
“Yo creo que es más, la solución de Cuba va a ser el inmobiliario, es decir, es lo que con carácter inmediato te puede atraer mucha inversión. Precisamente por eso, se me ocurre decir: si tú estás en Cuba, si tú estás en Miami, eres descendiente cubano y tienes reclamaciones de activos (…) [conviene] que esas 6.000 reclamaciones no se toquen, es decir, que no pase nada”.
Convencido de que los que emigraron hace poco volverán a la Isla, Altozano pone en relieve el carácter emprendedor natural de los cubanos, que –sostiene– acabarán siendo promotores inmobiliarios en la Isla. “Desde mi punto de vista, parece bastante evidente, está a 20 minutos”. El especialista señala que la Isla sigue teniendo ventajas innegables que la hacen atractiva, empezando por sus playas –a las que considera imbatibles comparándolas con otros destinos del Caribe– y siguiendo por su cultura, historia y una población bien formada. Aunque reconoce que los últimos años ha habido un gran deterioro en muchos ámbitos, como el de la seguridad, la supremacía de Cuba la considera fuera de toda duda.
Sobre cómo se llegará a ello, el experto admite no tener la menor idea, aunque sospecha que no habrá una intervención armada por la proximidad a las costas estadounidenses. “Parece que lo de Cuba va a ser o el abrazo del oso o una cosa como más amistosa”.
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