Derechos: Uno de cada cuatro trabajadores cubanos tiene un empleo informal

La Habana/Magalys, de 63 años, vende café de un termo que prepara en su casa, todos los días entre semana, a las afueras del Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras, en el centro de esta capital, uno de los trabajos informales y precarios de personas de la tercera edad en las ciudades cubanas.
“Aunque cobre una jubilación, tengo que salir a luchar, porque el dinero no alcanza”, dice a un cliente al que vende también un cigarro. Ante la crisis, cada vez más personas como ella buscan otras vías de ingreso, a menudo lejos de las garantías de empleo decente que define la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El ideal del empleo decente, al que se dedica cada 7 de octubre desde 2008, fue definido en 1999 por el abogado y diplomático chileno Juan Somavia, primer director general de la OIT, y expresa que este, a nivel global, debería ser un medio de autorrealización desde la libertad y no únicamente de subsistencia.
“No es decente el que se realiza sin respeto a principios y derechos laborales fundamentales, ni el que no permite un ingreso justo y proporcional al esfuerzo realizado, sin discriminación de género o de cualquier otro tipo, ni el que se lleva a cabo sin protección social, ni aquel que excluye el diálogo”, escribió Virgilio Levaggi, director regional adjunto de la OIT para América Latina y el Caribe.
“No es decente el que se realiza sin respeto a principios y derechos laborales fundamentales, ni el que no permite un ingreso justo y proporcional al esfuerzo realizado, sin discriminación de género o de cualquier otro tipo, ni el que se lleva a cabo sin protección social, ni aquel que excluye el diálogo”
“Desde que la universidad cerró ,en febrero, quería trabajar en algo pero en mi pueblo apenas hay nada donde paguen lo justo”, contó a IPS Cuba un joven universitario de 23 años, que vive en una comunidad rural de la provincia de Artemisa.
“Yo busqué trabajo en la escuelita (primaria), pero era muy bajo el salario y tenía que ir todos los días. Y en el campo se trabaja mucho y pagan muy poco”, continuó, sobre su búsqueda de un ingreso desde que las aulas universitarias cerraron y pasaron a la modalidad digital por el cerco petrolero impuesto en enero por Estados Unidos a Cuba.
El joven optó por una actividad informal bastante usual entre las personas que logran adquirir un medio de transporte en la Isla. “Tengo una moto eléctrica y con eso doy viajes cortos a personas conocidas”, dijo.
Ya en 2022, el jurista Roberto Rodríguez identificaba hasta siete retos relacionados con su cumplimiento por parte del Estado cubano. En 2023, el investigador Ovidio D´Angelo describía que las condiciones sociales estaban creando dilemas al respecto. La situación agravada de 2026 hacen más complejo seguir estas prerrogativas internacionales, recientemente ampliadas, indicó en junio último el ministro cubano de Trabajo y Seguridad Social, Jesús Otamendiz, ante la OIT.
Hoy el ecosistema laboral cubano está marcado por un desplome en el valor de los salarios y el deterioro en horarios, plantilla e ingresos de sectores clave de la economía que antaño generaron empleo, como el turismo y el tabaco.
Cuba terminó 2025 con una población en edad laboral de 5.606.541, según las últimas cifras disponibles de la estatal Oficina Nacional de Estadísticas e Información, que actualizó la cantidad total de habitantes del país en 9,4 millones de personas.
La Encuesta Nacional de Ocupación (ENO), de 2024, colocó a Cuba con una de las tasas de ocupación más bajas de la región latinoamericana, con solo 49,1% de su población en edad laboral con un empleo. Ese indicador tuvo entonces una media en América Latina y el Caribe de 58,9%, según la OIT.
Magalys, quien trabajó como contable toda su vida, hoy cobra una pensión por jubilación de 5.000 pesos cubanos, que equivalen a alrededor de seis dólares según las diferentes tasas de cambio vigentes.
“Yo podría recontratarme en mi antiguo puesto estatal, para ganarme el salario extra, pero no es rentable”, valoró, sobre lo que representa hoy día trabajar por un salario medio estatal equivalente a menos de 10 dólares, con horarios a cumplir, responsabilidades y enfrentando dificultades como falta de transporte, apagones y escasez de agua.
“Yo podría recontratarme en mi antiguo puesto estatal, para ganarme el salario extra, pero no es rentable”
Los salarios en pesos cubanos que en su mayoría paga el Estado, el principal empleador del país, se deprecian ante una inflación estimada del 25% para concluir el presente año. El crecimiento de precios en el primer semestre de 2026 roza el 20% respecto a 2025, según el reporte enero-julio de 2026 del Centro de Estudios de la Economía Cubana.
Muchas protecciones sociales disuelven así parte de su valor, a pesar de que en junio, el ministro Otamendiz afirmó que se habían ampliado los presupuestos y trabajadores sociales.
De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de La Habana en 2025, dichos sectores vulnerables sufren respecto a su empleabilidad “barreras sistémicas como falta de accesibilidad y discriminación, donde se requiere un control más integral y la homogenización del ordenamiento jurídico”.
Los factores anteriores hacen atractivo al empleo informal para sectores que en conjunto, sin garantías ni derechos laborales, representan ya 25% de la fuerza de trabajo del país, ocupada mayormente dentro del sector privado, según la ENO.
Otros sectores estratégicos que proveían empleo se han afectado con la policrisis como la construcción, servicios profesionales, agroindustria no azucarera e industria alimentaria, farmacéutica – biotecnología y producciones biomédicas, agroindustria azucarera y sus derivados y la industria ligera.
El Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030 recoge entre sus objetivos “generar empleos suficientes y productivos”. Entre las metas que tiene dicha tarea está proveer más oportunidades de empleo decente.
Para especialistas, la expansión de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) puede contribuir con esta aspiración. Con más de 16.100 mipymes aprobadas a la fecha, que aumentan los 1,3 millones de empleados del sector privado que existían en 2024.
Por otra parte, el sector estatal posee gran número de vacantes. Un problema está en los bajos salarios que muchos empleados calificados ven como insuficientes y migran al sector privado o a la economía informal, como explica en un artículo, Ileana Díaz, del Centro de Estudios de la Economía Cubana.
“Mi mayor motivación es terminar el servicio social obligatorio. Si me pagaran mejor podría ejercer mi carrera, pero cuando termine quiero estar de lleno en algo que me dé dinero e igual me apasione”, opinó Ana Fundora, de 22 años y recién graduada de Historia en la Universidad de La Habana.
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NdlR: este texto ha sido publicado por IPS Cuba.
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