Foto del día: La nueva asignatura: encontrar dónde cargar el ventilador

La Habana/No lleva una pelota, una mochila repleta de libros ni una jaba con el pan del día. Este sábado, un niño avanza por los portales de la calle Reina, en Centro Habana, cargando uno de los objetos más preciados en la Cuba actual: un ventilador recargable. Su destino es algún enchufe que todavía tenga corriente para alimentar la batería y garantizar unas horas de aire cuando regrese a casa.
La escena resume la mañana habanera tras el colapso del sistema eléctrico nacional (SEN) ocurrido este viernes. Más de 17 horas después de la desconexión total, amplias zonas de la capital continuaban sin servicio y otras que habían recuperado la electricidad durante la madrugada volvieron a perderla.
La electricidad dejó de ser algo que salía de un tomacorriente para convertirse en un tesoro que se almacena, se persigue y hasta se carga bajo el brazo
En Cuba, la pregunta «¿tienes luz?» ha desplazado a muchas otras fórmulas de cortesía. Saber dónde cargar un teléfono, una lámpara, una batería externa o un ventilador puede determinar la agenda diaria de una familia. Los equipos recargables se han colado en las conversaciones, los paneles solares ocupan balcones y azoteas y palabras como inversor, amperaje, batería y celdas fotovoltaicas forman ya parte del vocabulario doméstico. La electricidad dejó de ser algo que salía de un tomacorriente para convertirse en un tesoro que se almacena, se persigue y hasta se carga bajo el brazo.
El muchacho de Reina camina, además, por un decorado muy habanero. A pocos metros, sobre el suelo del portal, varios vendedores han desplegado zapatos usados, pomos, ropa, cacharros y piezas eléctricas rescatadas de la basura. Probablemente entre los objetos haya algún trozo de un viejo ventilador que no aguantó las largas horas sin energía o el ir y venir de una casa a otra.
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