Foto del día: Tumulto frente al Focsa por la oferta del litro de aceite a 2,40 dólares
La Habana/Este martes, al pasar por los bajos del edificio Focsa, una aglomeración de decenas de personas podía confundirse con una pelea. Había encontronazos, gritos y palabrotas entre quienes esperaban bajo el sol frente a las puertas de la tienda estatal en dólares Supermix.
Pero no era una pelea ni una de las protestas ciudadanas que se han vuelto tan frecuentes en los últimos meses. La multitud hacía cola para comprar aceite de girasol, ofrecido como novedad por Supermix a 2,40 dólares, unos 1.600 pesos al cambio actual. El precio resultaba especialmente atractivo en un momento en que este producto básico ha llegado a venderse por 6.000 pesos en el mercado informal.
Este diario pudo presenciar de cerca la escena. Para intentar ordenar la fila y evitar la presencia de los llamados “coleros”, los trabajadores recogían los carnés de identidad. La venta estaba limitada a cinco botellas por persona. Aun así, la escasez y la urgencia por conseguir el producto a un precio asequible mantenían la tensión entre quienes luchaban por llevarse una botella de aceite en la bolsa.
El cubano sabe que las buenas noticias duran poco, y eso basta para poner nervioso a cualquiera en una cola ante una buena oferta. Dos horas después, al pasar nuevamente por el mismo lugar, ya no quedaba nadie. El aceite se había agotado.
/ 14ymedio
La escena refleja la desesperación de la población ante la escalada de los precios de todos los productos de primera necesidad y especialmente del aceite.
En junio, como parte de las reformas de liberalización de la economía, el Gobierno eliminó los precios topados para el aceite, el pollo, la leche en polvo, entre otros, después de reconocer que los controles no habían logrado contener la inflación y habían terminado provocando la desaparición de productos, desvíos hacia la ilegalidad y precios cada vez más alejados de la realidad del mercado.
El pasado 5 de agosto, 14ymedio comprobó que el litro de aceite había subido a 4.500 pesos en La Habana y hasta 6.000 pesos en redes sociales. Con un salario mínimo de 3.210 pesos, el precio más alto equivale a casi dos pagas mensuales.
La subida no se explica únicamente por la eliminación del tope. Cuba depende casi por completo de las importaciones para abastecerse de aceite vegetal, pero cada vez tiene menos capacidad para pagarlas. A la falta de divisas se suma las dificultades para introducir mercancías en la Isla: en mayo, las navieras Hapag-Lloyd y CMA CGM suspendieron las entregas a Cuba tras la orden ejecutiva de Estados Unidos que endureció las restricciones sobre el transporte marítimo hacia la Isla.
El cubano sabe que las buenas noticias duran poco, y eso basta para poner nervioso a cualquiera en una cola ante una buena oferta
Cada obstáculo en esa cadena termina repercutiendo en el precio. Con una moneda nacional debilitada y una oferta insuficiente para cubrir la demanda, el mercado informal termina ajustando el precio hasta niveles que los salarios cubanos no pueden sostener.
Ante la escalada, los Gobiernos locales han comenzado a reintroducir los topes y precios de referencia. Este martes se sumó el municipio de Pinar del Río, con un máximo de 2.150 pesos para la venta minorista de aceite y 1.950 para la mayorista.
Guantánamo fijó en 2.200 pesos el precio minorista y Villa Clara estableció el litro en 2.500 pesos, mientras Matanzas fijó precios de referencia para varios alimentos –como el aceite, el pollo, la leche en polvo– y limitó al 30% el margen comercial. En Santiago de Cuba, en Songo-La Maya, también se estableció en 2.500 pesos el límite máximo del precio del aceite y el huevo en 110 la pieza.
Los precios máximos pueden contener temporalmente el valor en determinados establecimientos, pero no crean mercancías ni divisas para importarlas. Y cuando el precio fijado por las autoridades queda demasiado lejos de los costos reales, el producto puede desaparecer de los comercios regulados y terminar en el mercado informal, donde vuelve a aparecer a precios mucho más altos.
Mientras tanto, en los bajos del Focsa, la discusión económica se reduce a llegar antes que los demás para luchar un producto esencial para la alimentación.
Fuente:
Leer la noticia original