‘Los de abajo’, una exposición de Roniel Llerena

La Habana/‘Los de abajo’ es la nueva exposición personal del artista cubano Roniel Llerena Andrade, bajo la curaduría de Jorge de Mello y Gabriela González. La muestra forma parte de la programación de artes visuales de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana para septiembre y permanecerá abierta al público hasta la primera semana de noviembre.
Graduado de Artes Plásticas en la Universidad de las Artes (ISA) en 2018, Llerena ha desarrollado una obra predominantemente figurativa en la que se mezclan elementos de carácter onírico con referencias a la historia, la arquitectura y la realidad cubanas. En sus trabajos aparecen con frecuencia personajes colocados ante situaciones precarias o escenarios que remiten a la condición insular, entre embarcaciones, viejos edificios coloniales, salitre y fenómenos naturales.
La exposición dirige la mirada hacia algunos de los rostros más descarnados de la crisis cubana actual: la mendicidad, las personas que buscan alimentos u objetos aprovechables entre la basura y los vendedores que extienden su escasa mercancía sobre mantas en las aceras. Llerena trabaja con ese paisaje humano prácticamente ante sus ojos: desde su estudio contempla un sector de Centro Habana y, al entrar o salir, se cruza con basureros y “manteros”. De esa observación surgen obras que convierten la precariedad cotidiana en materia artística, sin perder de vista el aislamiento y la vulnerabilidad de quienes han quedado en los estratos más bajos de la sociedad.
Entre las piezas sobresale La larga marcha, que establece un diálogo con Los sirgadores del Volga, del realista ruso Iliá Repin, aunque aquí los personajes arrastran una carga indeterminada hacia el borde de un abismo. También figuran Pescador sin fortuna, Ponerse en los zapatos de los otros, Disipar las penas, Compasión y la instalación Bayetas. El crítico Alex Fleites destaca la sobriedad del montaje concebido por los curadores Jorge de Mello y Gabriela González y considera que Llerena no pretende formular una tesis ni impartir una lección moral, sino dejar testimonio, con solvencia técnica y fuerza estética, de la crudeza de su tiempo.
Fuente:
Leer la noticia original