Madrid: Un documental sobre la injerencia del régimen cubano desde 1959

Madrid/Dos bromas del doctor Antonio Guedes en su presentación del preestreno del documental Injerencia. La sombra del comunismo es alargada fueron acogidas con especial simpatía por el público congregado este lunes en Madrid. Una, la bienvenida a los agentes de la inteligencia cubana que pudieran estar entre el público –en referencia a la tesis de la película– y otra, que no llamaría de ninguna manera “Mesa Redonda” al coloquio posterior a la proyección, en el que participaron la cubana Amelia Calzadilla, el venezolano Miguel Henrique Otero y el nicaragüense Edgardo Pinell, los tres exiliados en España.
El documental, auspiciado por una plataforma que se hace llamar Voces Latinoamericanas Silenciadas y elaborado por la productora Terra Ignota, con el apoyo de la Asociación Iberoamericana por la Seguridad Global, la Asociación de Iberoamericanos por la Libertad, el Center for a Free Cuba y Cuba en Transición, sigue la estela del informe Cuba, la capital del socialismo del siglo XXI, publicado por el Departamento de Estado de EE UU el pasado julio y que señala a la Isla como responsable de una política premeditada de socavamiento de las democracias occidentales, empezando por la estadounidense, con el apoyo de potencias como Rusia o China.
Impulsada en el marco de la XXX Cumbre Iberoamericana, que tiene lugar en Madrid esta semana –el 4 y el 5 de noviembre–, la película, dicen sus promotores, “pretende alertar sobre la naturaleza del régimen cubano y sus actuaciones en el exterior”. Estas, aseveran, “socavan los principios democráticos que inspiran la Cumbre”.
Además, menciona la colaboración con el narcotráfico como arma para debilitar a la sociedad estadounidense y alerta de las alianzas geopolíticas
Así, el documental de 71 minutos de duración realiza un recorrido por la injerencia internacional de La Habana desde el instante mismo del triunfo de la Revolución castrista, y que va desde la exportación de grupos guerrilleros hasta la utilización de la emigración como arma política, pasando por la financiación de expediciones armadas –notoriamente en África– y un amplio despliegue de espías en todo el mundo.
Además, menciona la colaboración con el narcotráfico como arma para debilitar a la sociedad estadounidense y alerta de las alianzas geopolíticas, primero con la Unión Soviética y, en tiempos recientes, con China, especialmente en lo que se refiere a las telecomunicaciones y el control tecnológico. Al respecto, ponen como ejemplo el enclave de Bejucal, en Mayabeque, al sur de La Habana, donde –si bien EE UU ha reconocido que no hay pruebas concluyentes– se han instalado antenas con ayuda de Pekín.
Si bien no da nombres específicos, el documental sostiene que, en España, la Ley de Memoria Democrática –dictada por el Gobierno de Pedro Sánchez y envuelta en una enorme polémica por una instrucción posterior que tergiversa el sentido original de la norma al permitir nacionalizarse a cualquier descendiente de español– está permitiendo obtener pasaporte a funcionarios del régimen cubano, lo cual les otorga facilidades para realizar actividades no solo en este país sino en el resto de Europa.
Las preguntas en el coloquio posterior, a cargo del periodista español Luis Fernando Quintero, iban precisamente encaminadas a indagar sobre la vigencia de esta injerencia cubana no solo de cara a la Cumbre Iberoamericana, sino a las próximas elecciones generales españolas del 29 de noviembre.
“Cuba está buscando en España una nueva planta” para difundir su propaganda y encontrar fuentes de financiamiento, una vez “perdida” Venezuela como sostén, dijo Calzadilla
Sobre esto, la activista Amelia Calzadilla, fundadora en Madrid de la asociación Partido Liberal Clásico Cubano, expresó su convencimiento de que “Cuba está buscando en España una nueva planta” para difundir su propaganda y encontrar fuentes de financiamiento, una vez “perdida” Venezuela como sostén, tras la intervención de Estados Unidos en Caracas y la captura de Nicolás Maduro.
“Ellos funcionan como una planta parasitaria”, aseveró la exiliada, quien alertó que, de cara a los comicios del 29-N, “ellos están intentando y lo vienen haciendo desde hace tiempo ya, que haya una permanencia de un grupo político en el poder que les puede resultar más favorable”. Y dijo, refiriéndose al programa de reconversión de deuda emprendido por el actual Ejecutivo español: “No olvidemos, por ejemplo, que Pedro Sánchez ha condonado deuda para Cuba, deuda que es dinero de los españoles”. Sin embargo, también se hizo con el Gobierno conservador de Mariano Rajoy.
Calzadilla también señaló las imágenes –incluidas en el documental– de Pablo Iglesias –fundador de Podemos y ex vicepresidente del Gobierno de Pedro Sánchez– reunido con el espía Gerardo Hernández Nordelo, integrante prominente de la Red Avispa en EE UU y actual coordinador de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR). Este “acercamiento”, esgrimió, “no solo es que tenga un perfil ideológico, sino que tiene un perfil pedagógico: ‘Estoy buscando enterarme cómo lo han hecho ustedes para tratar de poder implementarlo yo’”.
Sin embargo, la activista se mostró optimista respecto al futuro de la Isla y opinó que “con los cambios en Venezuela va a haber cambios en Cuba. Son inevitables”.
Con ello estuvo de acuerdo el venezolano Miguel Henrique Otero, director de El Nacional y exiliado en España: “Después de lo que pasó en Venezuela, estamos prácticamente seguros de que en Cuba va a ocurrir, no digo lo mismo, porque todo es absolutamente heterodoxo, pero algo va a ocurrir, que a esa gente la van a sacar”.
Para el periodista, la estrategia de EE UU en Venezuela, ante lo que es “moderadamente optimista”, “está funcionando” y espera ver elecciones, con María Corina Machado de candidata, el año próximo. Todo ello, contando con que “estamos luchando contra un régimen que hace todas las trampas del mundo”.
Aunque de acuerdo con la tesis general del documental, Otero matizó: “El espionaje tiene que estar acompañado de la influencia política, del peso del país, y Cuba ha ido retrocediendo en su peso”. Como principal ejemplo puso lo ocurrido en Venezuela, penetrada, tal y como recordó, en todo el aparato represivo. Antes del 3 de enero, contó, “Maduro tenía tiempo negociando, entre comillas, con los americanos para poder irse a algún sitio con su dinero, que se ha robado, y entregar el poder de una manera negociada”. Sin embargo, los cubanos “le dijeron a Maduro y lo convencieron de que los americanos nunca se iban a meter en Venezuela”. Y aseveró: “Ese espionaje cubano, en ese momento tan importante, fracasó”.
“Hay que entender cómo la influencia política de esa izquierda que se volvió malandra también ha reducido su capacidad de espionaje”
Todos esos cubanos que formaban parte del aparato de seguridad chavista, dijo, “ya no están, ya los sacaron a todos”, porque “Venezuela está en manos de otra gente, aunque es el mismo régimen”, acotando: “algo difícil de explicar, pero es así”.
Otero también destacó del documental la alianza entre el castrismo con el narcotráfico, algo de lo que la izquierda se guarda siempre de hablar. “La izquierda de los años 60 no tenía nada que ver con el narcotráfico. Iban al desastre, pero era una izquierda ideológica. La izquierda de hoy en día es una izquierda delincuencial vinculada al narcotráfico y en eso están los cubanos igual”, comentó, ejemplificándolo con el juicio que se lleva a cabo en Nueva York contra Nicolás Maduro. Y declaró: “Hay que entender cómo la influencia política de esa izquierda que se volvió malandra también ha reducido su capacidad de espionaje”.
Por su parte, el nicaragüense Edgardo Pinell detalló la influencia castrista en el regreso de Daniel Ortega al poder, en 2007, y en el desarrollo de su Gobierno. De igual manera, criticó el antiamericanismo extendido en la sociedad española, y se preguntó: “¿Qué es lo que está después de Estados Unidos? ¿Cuál es la alternativa geopolítica?”. Y lamentó: “A lo que viene de parte de Estados Unidos, lo llaman intervencionismo, y lo que ellos hacen, que es igual o peor, le llaman solidaridad internacional”. Siguiendo las tesis del documental y respecto a los próximos comicios españoles, afirmó, aunque sin dar detalles: “Estamos en un mes electoral y desde la visión conspirativa del castrismo, cada elección local es una batalla internacional”.
Calzadilla coincidió en lamentar el sentimiento contra EE UU, que impide ver “con objetividad los hechos”, y se dirigió a sus colegas de mesa, de Venezuela y Nicaragua, para concluir: “Cuando los cubanos alcancemos la democracia, vamos a tener una gran deuda con ustedes que sabremos reparar con lazos no solo de acción comercial y económica, sino de verdadero fortalecimiento de nuestras instituciones, de nuestras relaciones y con un profundo respeto”.
Fuente:
Leer la noticia original