Nobel: A Navi Pillay nunca le preocuparon los derechos en Cuba y China

Madrid/El Premio Nobel de la Paz concedido este viernes a la jurista sudafricana Navanethem Navi Pillay ha despertado críticas que van más allá de las protestas de Donald Trump y del Gobierno israelí. La organización UN Watch, con sede en Ginebra, ha recuperado acusaciones contra la ex alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, a quien reprocha su silencio ante los abusos de varias dictaduras, entre ellas Cuba, y su actuación en un escándalo relacionado con la entrega de información sobre disidentes a las autoridades chinas.
Entre quienes respaldaron el galardón figura el grupo terrorista Hamás, que lo consideró “un paso importante hacia la justicia internacional” y un reconocimiento de los crímenes cometidos por Israel en Gaza. En un comunicado difundido la noche del viernes, el movimiento islamista destacó el informe de la comisión de Naciones Unidas presidida por Pillay que calificó de «genocidio» la actuación de Israel en Gaza en respuesta a la masacre del 7 de octubre de 2023.
Los vínculos de Pillay con La Habana se remontan a casi dos décadas. En julio de 2008, durante su nombramiento como alta comisionada, Cuba expresó su respaldo a la jurista en representación del Movimiento de Países No Alineados. En marzo de 2010, cuando la muerte del preso político Orlando Zapata Tamayo desataba condenas internacionales, la sudafricana posaba sonriente en Ginebra con el canciller Bruno Rodríguez.
Una antigua funcionaria de la ONU que este viernes acusó a Pillay de haber sido “cómplice del genocidio uigur”
Ambos volvieron a encontrarse el 26 de abril de 2019 en La Habana, durante una visita de Pillay como presidenta de la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte. La jurista agradeció la hospitalidad del Gobierno y su disposición a escuchar las recomendaciones para abolir la pena capital. Sin embargo, el Código Penal aprobado tres años después no solo mantuvo la pena de muerte, sino que amplió de 20 a 24 las figuras delictivas castigadas con esa sanción.
La denuncia más grave procede de Emma Reilly, una antigua funcionaria de la ONU que este viernes acusó a Pillay de haber sido “cómplice del genocidio uigur”. Según su testimonio, entre 2008 y 2014, la Oficina del Alto Comisionado proporcionó a Pekín los nombres de activistas que tenían previsto participar en sesiones del Consejo de Derechos Humanos, exponiéndolos a posibles represalias.
“La ganadora es una absoluta vergüenza”, declaró Reilly, según un comunicado de UN Watch. La ex funcionaria sostiene que más de 50 disidentes fueron identificados ante las autoridades chinas y que algunos familiares sufrieron intimidaciones, detenciones arbitrarias, torturas y desapariciones. También acusó a Pillay de ignorar las advertencias sobre esas prácticas.
En abril de 2024, Reilly presentó documentación ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento británico sobre los presuntos favores de Naciones Unidas a China, incluidos los casos de activistas británicos. La ONU ha rechazado que esas prácticas pusieran en peligro a los defensores de derechos humanos y sostiene que dejó de confirmar determinadas identidades a Pekín desde 2015, una explicación que Reilly cuestiona.
“En 2010, el Comité Nobel homenajeó a Liu Xiaobo por enfrentarse a la dictadura china. Pillay se negó a asistir a su ceremonia. Ahora el Comité le concede el mismo premio”
Otro episodio ha vuelto a la actualidad. En diciembre de 2010, Pillay no asistió a la ceremonia de entrega del Nobel de la Paz al disidente chino Liu Xiaobo, entonces encarcelado por las autoridades comunistas. Organizaciones de derechos humanos interpretaron su ausencia como una concesión a las presiones de Pekín.
“En 2010, el Comité Nobel homenajeó a Liu Xiaobo por enfrentarse a la dictadura china. Pillay se negó a asistir a su ceremonia. Ahora el Comité le concede el mismo premio”, recordó Hillel Neuer, director ejecutivo de UN Watch, quien exigió explicaciones sobre el reconocimiento.
La organización también ha recuperado un estudio de 2011 sobre los pronunciamientos públicos de Pillay durante sus primeros dos años como alta comisionada. Según el informe, guardó silencio sobre violaciones de derechos humanos en 34 países considerados “no libres” por Freedom House, entre ellos Cuba, Corea del Norte, Arabia Saudí, Sudán y Eritrea. En cambio, el informe contabilizó 21 declaraciones relacionadas con Oriente Medio y el norte de África, nueve de ellas dedicadas a Israel. UN Watch considera que esas cifras evidencian una aplicación selectiva de los principios de derechos humanos.
Las objeciones también proceden de organizaciones judías internacionales. El Congreso Judío Mundial, presidido por Ronald Lauder, condenó la elección de Pillay, mientras que el Centro Simon Wiesenthal y B’nai B’rith International cuestionaron su imparcialidad al frente de la comisión de Naciones Unidas sobre los territorios palestinos ocupados.
“Yo es que no me pronuncio sobre los premios Nobel, no entro a valorarlo”, afirmó Pedro Sánchez para evitar felicitar a María Corina Machado
Las críticas ya habían afectado a otro reconocimiento de la jurista. En agosto de 2022, la asociación alemana responsable de la Medalla de la Paz Otto Hahn canceló una ceremonia prevista para homenajearla en Berlín, alegando que necesitaba examinar las acusaciones formuladas contra ella.
Trump, por su parte, arremetió contra el Comité Nobel durante un mitin en Nueva York, mientras Netanyahu acusó al jurado de haber perdido su “brújula moral”. El mismo día del anuncio, Washington impuso nuevas sanciones a la Corte Penal Internacional, institución en la que Pillay ejerció como jueza, aunque las medidas forman parte de un enfrentamiento anterior entre la Administración estadounidense y el tribunal.
El galardón, en cambio, fue celebrado por dirigentes como el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, y el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez. Este último elogió a Pillay por dedicar su vida a “perseguir la impunidad y defender a los débiles frente a los poderosos”. “Desde el Gobierno de España nos sumamos al reconocimiento, aplaudimos su labor”, escribió en X apenas dos horas después del anuncio.
La rapidez contrasta con su silencio ante el Nobel de la Paz concedido en 2025 a la opositora venezolana María Corina Machado. Entonces, Sánchez justificó su negativa a felicitarla con el argumento de que no valoraba esos galardones. “Yo es que no me pronuncio sobre los premios Nobel, no entro a valorarlo”, afirmó a la Cadena SER, pese a que anteriormente había felicitado a otros premiados.
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