Protestas: La Policía interviene con 10 patrullas para disolver una protesta en Fontanar

La Habana/A pesar de las multas que las autoridades imponen a los manifestantes, la represión policial y la vigilancia desplegada en los barrios, continúan los cacerolazos, ahora más organizados, en distintos puntos de la Isla para protestar contra los apagones diarios de más de 20 horas de duración, los problemas de abastecimiento de agua y las condiciones de vida en general.
Este sábado, en la localidad de Fontanar, en el municipio capitalino de Boyeros, decenas de vecinos salieron a la calle tocando cazuelas y bloquearon la Avenida Rancho Boyeros mientras coreaban “¡Queremos luz!”.
En los videos difundidos en redes sociales puede verse la determinación de los vecinos frente a los vehículos, a los que no permiten pasar por la carretera bloqueada, mientras aparecen patrullas policiales para contener la manifestación. Era el segundo día seguido que ese mismo barrio protestaba en la calle contra los apagones.
«Vinieron más de 10 patrullas de Policía, dieron par de golpes, se llevaron dos o tres y mataron la acción», cuenta a 14ymedio uno de los participantes. «Ya pensamos en hacerlo otra vez, pero más organizado, para que vayan más personas”.
«Vinieron más de 10 patrullas de Policía, dieron par de golpes, se llevaron dos o tres y mataron la acción»
«Llevan varios días quitándonos la corriente más de 24 horas, y sin agua», agrega el vecino. «Mientras, sí tienen luz a nuestro alrededor, como en las casas de alquiler con piscinas de los repartos de Río Cristal y Abel Santamaría. A ellos nunca se la quitan porque dicen que la están pagando».
Según testimonios de testigos recabados por Martí Noticias, los detenidos fueron “una mujer y un muchacho”, aunque sus identidades no han podido ser confirmadas. Las mismas fuentes aseguran que al lugar llegaron cinco patrullas y que también acudieron los llamados boinas negras y los boinas rojas, las temidas fuerzas especiales del Ministerio del Interior y de las Fuerzas Armadas, especializadas en reprimir disturbios y sancionadas recientemente por el Gobierno de EE UU.
Los cacerolazos se han convertido en una respuesta cada vez más habitual ante la alarmante crisis energética que atraviesa la Isla. En junio, Cubalex contabilizó 253 protestas en Cuba, la cifra mensual más alta desde que comenzó a registrar estos hechos en 2022.
Con el calor del verano, mientras Cuba atraviesa su peor crisis económica desde 1959, la escasez de combustible ha agravado también la situación sanitaria y los servicios básicos. El país ha registrado nuevos brotes de enfermedades transmitidas por mosquitos y, ante el colapso del sistema sanitario, se han reportado muertes que en otras condiciones podrían haberse evitado
“Esta ciudad es como la casa de un loco, que la va llenando de basura, excrementos y tarecos”
Los problemas de suministro de agua, que afectan a más de medio millón de habaneros –según las cifras reconocidas por las propias autoridades–, sumados a la crisis de recogida de basura por falta de combustible, hacen que la ciudad se haya vuelto un lugar difícil de transitar. “Hay una fetidez en la calle horrible, por donde quiera hay aguas albañales, basura, olor a excrementos”, lamenta una vecina de Luyanó. “Esta ciudad es como la casa de un loco, que la va llenando de basura, excrementos y tarecos”.
A estos problemas se suma la inflación y el progresivo encarecimiento de los productos más básicos, como el aceite, los huevos o la leche en polvo. La gravedad de la situación quedó expuesta este viernes en el municipio capitalino de La Lisa, donde decenas de personas asaltaron un camión cargado de aceite comestible, en un episodio que trascendió en redes sociales.
Según la información publicada por el periodista Gilberto Dorrego, el vehículo era custodiado por policías, pero los vecinos se abalanzaron sobre el camión para llevarse las botellas de aceite. En el video difundido puede verse el tumulto de personas intentando subir al camión y repartirse la mercancía. Entre la multitud pueden verse muchos niños y madres que corrían para alcanzar alguna botella.
El litro de aceite de girasol ha alcanzado en la Isla precios de hasta 5.000 o, incluso, 6.000 pesos en el mercado informal, aproximadamente el equivalente a unos 10 dólares al cambio de la calle, casi dos salarios mínimos mensuales en Cuba.
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