Tabaco: Puros de lujo para el mundo, tabaco “del malo” para los cubanos
La Habana/El tabaco cubano parece dividirse cada vez más entre dos mundos. En uno están las fiestas exclusivas en Londres, las ediciones de miles de dólares y los humidores de lujo. En el otro, el fumador de la Isla compra en una esquina un puro sin nombre, sin anilla y lejos de la calidad que ha hecho célebre al producto estrella de Cuba.
“No veo tabaco hace rato que no sea de ese, del malo”, cuenta a 14ymedio una habanera cuyo padrastro es fumador de puros. “En el barrio se consigue a 150 pesos el tabaco sin marca. Hace tiempo que no veo a nadie en la calle ofreciendo los de marcas reconocidas”.
El producto circula fuera de la red comercial estatal. Según fuentes consultadas por este diario, parte de la materia prima procede de hojas desviadas por productores o trabajadores de empresas tabacaleras y termina en manos de torcedores clandestinos. La calidad es muy variable.
“Hay algunos que dan pena y otros con una capa exterior de una calidad aceptable”, explica otro residente en La Habana. En los alrededores del mercado de Tulipán, en Nuevo Vedado, añade, es habitual encontrar vendedores de estos puros criollos, que pueden costar entre 100 y 150 pesos la unidad.
“Hay algunos que dan pena y otros con una capa exterior de una calidad aceptable”
Los puros con marca, sin embargo, no han desaparecido del todo de la capital. Esta semana, 14ymedio visitó un establecimiento gestionado por particulares en la calle Obispo, donde se exhiben Cohiba, Montecristo, Partagás y Guantanamera. Los precios oscilan entre varios miles y hasta 20.000 pesos.
El Estado todavía vende tabaco de consumo nacional a precio regulado, de 10 pesos por unidad. En 2026, varias provincias han anunciado distribuciones controladas a través de las bodegas, generalmente de apenas uno o dos tabacos al mes por núcleo familiar, aunque con atrasos frecuentes.
Mientras tanto, Habanos S.A., sociedad mixta entre el Estado cubano y la española Tabacalera, continúa apostando por el mercado internacional de lujo. El pasado miércoles, unos 400 invitados asistieron en Londres a una fiesta para presentar el Cohiba Talismán, con la que comenzaron las celebraciones por el 60 aniversario de la marca. El encuentro transcurrió bajo una carpa climatizada, decorada al estilo de Las mil y una noches, con música en vivo y cócteles exclusivos.
/ 14ymedio
El Talismán, presentado originalmente en 2017 como edición limitada, se incorpora ahora al catálogo regular de Cohiba. Para el mercado británico se han preparado 6.500 estuches exclusivos de tres puros, valorados en unas 600 libras esterlinas (860 dólares) cada uno. Los invitados recibieron uno de esos paquetes como obsequio.
La fiesta incluyó una rifa benéfica destinada a recaudar fondos para alimentos y suministros médicos en Cuba. Jemma Freeman, directora ejecutiva del distribuidor británico Hunter & Frankau, reconoció los enormes desafíos que enfrenta la Isla para mantener su producción tabacalera.
La iniciativa contrasta con el rechazo que provocó la edición anterior del Festival del Habano, celebrada en 2025, cuando unos 600 invitados disfrutaron de una lujosa velada en el Capitolio Nacional, mientras el país padecía apagones y escasez. Las imágenes de aquella celebración desataron una ola de indignación en las redes sociales.
La crisis energética también afectó a la organización del Festival del Habano de 2026, previsto inicialmente para febrero en La Habana. El encuentro fue aplazado y, en julio, cancelado definitivamente. El evento, que cada año atraía a coleccionistas, distribuidores y compradores internacionales, no pudo celebrarse cuando la empresa intensificaba sus lanzamientos en el extranjero.
/ Habanos S.A. / Hunter & Frankau.
Londres no fue el único escenario de estas presentaciones. En septiembre, Habanos estrenó en Montreux, Suiza, el Trinidad Vigía Reserva Cosecha 2022, ante unos 300 invitados. La producción incluyó 5.000 cajas numeradas de 20 unidades, con un precio de 3.800 dólares. Días después, en Cannes, Francia, presentó el Montecristo Fragata, destinado al mercado de viajeros, a unos 1.280 dólares por humidor de 20 puros.
Habanos anunció ingresos récord de 827 millones de dólares en 2024, un 16% más que el año anterior. Sin embargo, ese año Cuba exportó unos 50 millones de puros, frente a los 93,9 millones de 2018, según cifras de Tabacuba recogidas por Al Jazeera. El encarecimiento del producto ha contribuido a sostener la facturación pese a la caída del volumen exportado.
La distribución europea también afronta dificultades. En septiembre, Fifth Avenue Products Trading, responsable de Habanos en Alemania, Austria y Polonia, quedó bajo administración judicial preliminar. Casi simultáneamente, las cuentas de Tabacalera, vinculada a la distribución de puros cubanos en España, quedaron congeladas por las sanciones europeas relacionadas con el empresario Chen Zhi.
El director agrícola de Tabacuba, Osvaldo Santana, reconoció que la cosecha “volverá a ser difícil” por las restricciones de combustible
Pese a las dificultades, el sector sigue recibiendo inversiones. Cuba inició este sábado la campaña tabacalera 2026-2027, con una previsión de siembra de 20.000 hectáreas, de las cuales 12.000 corresponden a Pinar del Río, según informó Tabacuba a EFE. El director agrícola del grupo estatal, Osvaldo Santana, reconoció que la cosecha “volverá a ser difícil” por las restricciones de combustible. Mientras tanto, Sancti Spíritus pretende ampliar sus áreas de cultivo en unas 300 hectáreas y ha recibido más de un centenar de sistemas fotovoltaicos para el bombeo de agua.
La crisis del turismo también ha transformado el mercado clandestino de puros. En los alrededores de algunas fábricas, donde hace unos años era habitual escuchar ofertas de supuestos Cohiba, Montecristo o Partagás, los vendedores han desaparecido en buena medida. “A cada rato paso por la fábrica que está por 20 de Mayo, cerca del Latinoamericano, y por otra en La Habana Vieja, y ya no se oye a nadie pregonando tabacos”, cuenta un residente de la capital.
El negocio dependía principalmente de los visitantes extranjeros, dispuestos a pagar por cajas y anillas que imitaban las marcas reconocidas. Con el desplome del turismo, también se ha reducido esa clientela. “Ese empaque estaba pensado para los turistas. El cubano busca cualquier tabaco ‘fumable’, aunque no tenga anilla”, explica la misma fuente.
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